La fascinación infantil por la arqueología de un médico está echando luz sobre la muerte de niños pequeños, que en muchos casos pueden haber sido asesinado y no haber muerto de causas naturales. El doctor Jason Johnson, un residente de la Universidad de Vermont, decidió someter a una momia de una niña egipcia de 14 años al escaner de su hospital. Quería saber más sobre la vida de esa joven criada y, sobre todo, sobre la causa que había provocado su muerte.
Lo que Johnson no sabía era que algunas de las técnicas científicas que se usan para revelar los secretos de las momias, también podrían llegar a aplicarse para ayudar a los fiscales y forenses de Vermont a la hora de investigar si niños que mueren en su primera infancia han sido víctimas de crímenes.
El estudio realizado en el hospital ayudó a que los doctores crearan un modelo tridimensional a escala real del esqueleto de la momia, cuya precisión no puede lograrse con un humano vivo, ya que habría que someterlo a niveles de radiación perjudiciales para su salud. Los forenses ahora disponen de nuevos conocimientos sobre las heridas y formas de violencia que se ejerce sobre niños pequeños.
Estos descubrimientos ya comenzaron a aplicarse en el escaneo de niños que mueren sin razones aparentes. Recientemente esa información se utilizó para precisar la edad de una quebradura de un hueso que presentaba un niño muerto.