30 de junio de 2012 16:19 hs

La sede es un edificio inclinado, moderno, raro, que parece que se va a caer sobre la calle. Tan inclinado como para tumbar a la empresa financiera que acoge. Ahí sobre la Plaza Castilla de la capital española está la sede de Bankia, el banco que fusionó muchas cajas de ahorro y terminó con un patrimonio negativo.

Este viernes la bronca se trasladó a Valencia, porque en el Palacio de Congresos de esa ciudad, se realizó la primera asamblea general luego del rescate estatal que dejó al descubierto un tendal de perjudicados. Los que habían comprado títulos financieros que quedaron como acciones del banco, han perdido su dinero, y como dicen que ellos entendían que eso no era tenencia de acciones sino préstamo –depósitos– ahora sienten que los han robado.

“He perdido más de lo que había ganado en diez años y vine a buscar lo que me deben”, decía el viernes con dolor e impotencia, una jubilada que reclamaba “cortar cabezas”, cuando trataba de entrar a la asamblea de Bankia. Unas 200 personas participaban del acto, tan indignadas como las que golpeaban cacerolas fuera del Palacio.
Bankia surgió en 2010 luego del proceso de reestructuración del sistema de cajas de ahorro impulsado por el Banco de España (autoridad monetaria), con el nombre oficial de “Banco Financiero y de Ahorros” que aglutinaba a Caja Madrid, Bancaja, La Caja de Canarias, Caixa Laietana, Caja Rioja, Caja Ávila y Caja Segovia.

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Es demasiado duro asignarle al sacerdote y músico Francisco Piquer Rodilla el origen de los males bancarios de esta época. Pero aunque lo haya hecho con la mejor intención de beneficiar a los necesitados de crédito, en su acción de vanguardia fue que comenzó un larguísimo proceso que concluyó en instituciones sociales de préstamos, que han terminado como aquel capellán. Él murió tras enfermedades que surgieron en una parte de su pierna y de su garganta y que se extendieron a su cuerpo. Las cajas de ahorro sufrieron un cáncer que se hizo metástasis en el sistema de estas instituciones.

Parecían las más accesibles y generosas con sus clientes, o asociados, pero terminaron siendo las que más perjudicaron a los ahorristas y que desparramaron un efecto contagio peligroso a todo el sistema bancario.
Las “cajas de ahorro” españolas –esas instituciones que muchos percibían mejor que a un banco porque no tienen “fin de lucro” por su carácter jurídico–, han caído como fichas de dominó y las que se mantienen en pie están amenazadas con ser absorbidas o quebrar. No todas, pero la dependencia del rescate crediticio articulado por el gobierno de Mariano Rajoy, aparece como su última chance de permanecer en el mercado. No como hasta ahora, que por falta de profesionalismo, de seriedad, de honor, o de debilidades propias de jugadores no tan especializados como sus competidores directos, han sido el principal blanco de una crisis financiera y una oleada de desconfianza.
Origen

El 3 de diciembre de 1702, en el Hospital de la Misericordia, el capellán Piquer y Rodilla fundó “Nuestra Señora del Santo Monte de Piedad de las Ánimas”, inspirado en los “Monte di Pietá” italianos, para dar préstamos a los que requerían financiar pequeños emprendimientos familiares y no lo obtenían con los prestamistas de la época, o si lo hacían, era con intereses tan altos como para impedir que realizaran su actividad.

Ese fue el germen del resto de montes de piedad existentes en España y, en definitiva, de la Caja Madrid, una de las que terminó en la creación de Bankia, y que ahora ha pasado a la historia.
Las cajas lograron amplio desarrollo, compitieron con los bancos comerciales, pero al llegar al siglo XXI, sus debilidades institucionales y de gestión, fueron muy fuertes como para que pudieran cargar con una mochila tan pesada.

Hubo un anuncio a los ahorristas que se escuchó suave hace poco más de tres años. Fue cuando sucumbió la “Caja Castilla-La Mancha (CCM)”, que había sido una de las más afectadas por la crisis inmobiliaria. No sólo por dar abundantes créditos “en ladrillos” y con cierto descuido en la relación de garantías para recupero de préstamos y valor del capital otorgado. Ayudó a financiar el aeropuerto de Ciudad Real y el proyecto del Reino de Don Quijote, en ambos casos por recomendaciones políticas sin tener en cuenta los lineamientos bancarios.
El final fue el 29 de marzo de 2009, luego de pedir ayuda mucho tiempo, de esperar rescates, de buscar alianzas, pero sin suerte.

Banqueros

En el XI Encuentro Santander-Latinoamérica celebrado esta semana en Madrid y la ciudad donde nació el banco organizador, el banquero Emilio Botín hizo un comentario que generó sonrisas entre los periodistas participantes. “Tenemos respeto total por el medio ambiente, sobre todo hemos puesto el acento en el aprovechamiento del aire y la luz. Hay 30 mil árboles, un bosque de 69 hectáreas sin un solo ladrillo y 1.200 olivos, 12 de ellos de más de 1.000 años y el más viejo de 1.620”, dijo Botín al referirse a la sede del Santander, una especie de zona franca moderna y forestada, en la que no se ve ni uno sólo de los miles de automóviles de los empleados, porque circulan por una red subterránea.

La referencia de “sin un solo ladrillo”, está vinculada a los balances de los bancos. Las cajas fueron las más perjudicadas, pero los bancos –incluso los tres grandes como La Caixa, Santander y BBVA– tienen una pesada cartera que todavía le da margen para perder valor en sus activos.

La subdirectora de Servicio de Estudios del banco, Alejandra Kindelán, reconoció en el encuentro que el precio de los inmuebles tiene margen para seguir bajando, al menos en torno a 15%.
La crisis inmobiliaria afectó, afecta y seguirá afectando, a todo el sistema financiero español (como en otros países europeos). Pero se llevó puestas a las cajas de ahorro y a entidades como Bankia, surgida como banco de la fusión de varias de ellas.

El manejo de riesgo (según Botín la principal consideración que debe hacer un banco) fue profesional en un caso y guiado por otros intereses en otros, como en las cajas. ¿Quiénes defendieron más a sus ahorristas? ¿Las cajas con fines sociales o los bancos lucrativos?
Ahora que Europa da una luz para la salida de la crisis, que no será sencilla pero al menos puede encontrar un camino, los que ganaron tiempo por hacer manejo más profesional, quedan mejor parados. Y los ahorristas, la gente, lo confirma en las últimas semanas transfiriendo depósitos de las cajas o bancos pequeños, a los más grandes. El siempre conocido “vuelo a la calidad”. l

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