Cargando...
Cristina Morán entrevistada por Oscar González Oro

Espectáculos y Cultura > POSDATA

Cristina Morán: su historia sobre ser "madre y padre" y el momento oscuro en el acto del Obelisco de 1984

La actriz, conductora y periodista fue entrevistada por Oscar González Oro en el segundo programa del ciclo Posdata

Tiempo de lectura: -'

04 de diciembre de 2022 a las 05:01

Una mujer que disfruta y ama la vida, que se maravilla con el mundo en el que vive, y que encuentra la felicidad en los pequeños detalles de la vida. Así se describe a sí misma la actriz, periodista, conductora y locutora Cristina Morán, la segunda entrevistada del ciclo Posdata, conducido por Óscar González Oro para El Observador.

La mujer pionera de la televisión uruguaya, un ícono de los medios locales y que también ha explorado su faceta como intérprete en teatro, cine y televisión, se sentó frente al periodista argentino para conversar sobre su trayectoria, su vida y su día a día, en una charla íntima en la que confesó cual fue el momento más oscuro de su vida, contó por qué se considera una transgresora y cómo se planta ante la vejez e incluso, ante la muerte.

Hagamos de cuenta que no sé quién sos, ¿quién sos?

Una mujer ya grande, que comenzó muy chica a moverse en estos medios de comunicación, y que está llegando, felizmente, al mundo moderno. Esta mujer lo está viviendo y le parece increíble, lo está disfrutando, que es lo más importante. Es una mujer que, como te dije, entró muy chica en estos medios, tenía apenas 17 años, que en 1948 era ser una bebé. Y que ha entregado toda su vida a esto y al amor que pone en todo. No solamente el amor a una pareja, a los hijos, a los nietos, sino el amor a la profesión. Yo soy una apasionada de todo, amo la vida intensamente, me juego por ella, no me importan los obstáculos, siempre estuvieron y van a estar. Yo voy a tratar de pasar por encima o derribarlos. Soy leonina, y soy una guerrera.

Fui amigo de China Zorrilla, y siempre la tengo en la memoria porque una vez me dijo sobre la muerte, que, a cierta edad, el miedo se cambia por la curiosidad ¿Vos tenés miedo o curiosidad?

Las dos cosas. El miedo siempre aparece. Es imposible detenerlo, imposible espantarlo porque es muy fuerte, lo que no tenés que permitir que se instale en ti, porque si el miedo se instala te derrota. Pero está ahí. Curiosidad me gusta más. Sí, estoy de acuerdo con la China. ¿qué hay, hay algo? No tengo ningún apuro en saberlo, igual (risas).

¿Sos más locutora que actriz, más actriz que locutora?

Lo que más me gustó siempre es hacer periodismo, hice mucho, cubrí cosas muy importantes y eso me enseñó mucho. Estar con gente que para otros está muy lejana y una estuvo tan cerca, aprendí mucho con eso, aprendí a conocer gente. Lo que pasa que hay que ser una esponja. Yo soy esponja. Traté de rodearme de gente que pudiera darle cosas buenas a mi intelecto y a mi alma. Muchos no lo fueron, me equivoqué, pero soy un ser humano, entonces era lógico que me tenía que equivocar, pero en lo que acerté fue brillante, fue muy bueno, eso es parte de lo que yo soy. Soy muy simple, no tengo ningún problema de nada, soy una mujer feliz. A la gente le cuesta decir que está bien, le cuesta decir que es feliz, hay gente que se siente avergonzada de ser feliz. Y no es así, porque para ser feliz, no necesitas tener una mansión, ni un auto de alta gama, ni irte a la otra parte del mundo. Es ser feliz con las cosas que tenés, con las pequeñas cosas, con el día a día. Con los recuerdos con el hoy con mis nietos con verlos crecer haberlos visto crecer que se hayan transformado en mujeres y hombres como son.

¿Cómo es Cristina enamorada?

Pasional. Celosa. Ahora no sé, porque viste que la gente celosa sigue siendo celosa de sus amigos, de sus hijos, pero no soy así, aunque si existió en el amor de pareja. Yo siempre digo que me amaron más de lo que amé. A veces estoy segura de eso y otras veces, cuando me quedo en silencio en casa, (pues hablo mucho sola, necesito oírme) digo, no me amaron más de lo que yo amé. Pero sigo insistiendo en que me amaron más de lo que amé. Tal vez me lo merecía, ¿no?

¿Te hubiese gustado tener más hijos?

Sí, me hubiera gustado tener otro hijo, un varón. Como se decía antes en la época de mis padres, el casal. Pero no, no fue así. Mi matrimonio duró muy poco y después no fui de las mujeres que tuvo coraje para tener un hijo fuera de matrimonio. Las mujeres a veces tienen miedo de no poder aguantar la soledad, tienen miedo de no mantenerse, de no sostenerse, de no poder criar a sus hijos y de pronto tienen razón. Muchas tienen razón, otras no. Otras piensan en el qué dirán, pero en aquel momento en los años 60 era ser transgresora y yo fui una transgresora antes de divorciarme también. Aunque no tuve el coraje de tener un hijo más por el qué dirán, y por no lastimar a mi hija. No sé en qué la podría lastimar, pero te pasan todas esas cosas por la cabeza. Y bueno, porque Dios no lo quiso.

¿Y si te pido que me nombres un momento oscuro de tu vida?

En el año 1983, cuando estaba por finalizar la dictadura, hubo un acto en el Obelisco de Montevideo, un acto masivo, hermoso, con un escenario con todos los políticos de distintos partidos y distintos locutores, animadores, presentadores, periodistas, que hacíamos la lectura de los mensajes que llegaban de todas partes del mundo. Nos había convocado quién era secretario del presidente Sanguinetti, Walter Nessi. Yo estaba leyendo un telegrama de Lech Walesa y comenzaron a abuchearme, entonces él, en lugar de pasarme un brazo por el hombro, se acercó a mí y al oído me dijo “ándate”. No lo escuché y seguí leyendo y cuando terminé me fui para el costado que estaba mi hija. Nadie entendía nada. Ese fue un momento tremendo porque duró mucho tiempo. Porque había gente que me evitaba. Me acuerdo que una vez estaba comiendo un pancho en La Pasiva, y un hombre que estaba sentado en la mesa de enfrente me miró con asco y se fue.

Cristina Morán en Posdata

¿Cómo fue cuando ganaste tu primer dinero, cuando empezaste a trabajar a los 17 años?

Yo fui primero ascensorista de la tienda La Ópera. Y después como dijeron que nos iban a despedir porque se habían formado los consejos de salario, me fuí. Y apareció un aviso en el diario El Día, que se necesitaba una señorita de buena voz, buena presencia y simpatía y yo le dije a mi mamá “esta soy yo”, entonces me presente.

¿Mamá estaba de acuerdo?

Mamá era divina. Ella dijo “ay, cuando se entere tu papá”. Y le dije, “mamá, arréglate con papá, yo me presento”. Y gané, después de muchas pruebas quedé como locutora.

¿Qué hacías con el sueldo?

Se lo daba a mi mamá. Porque yo entendía que ella era la ecónoma, era el ama de casa. Era la que manejaba la economía, la comida, era la que hacían las compras, pagaba la luz, todo y entendía que tenía que dárselo a ella, era así.

¿De ese dinero que le dabas a mamá no te quedabas con nada?

No, ella me daba, yo le pedía. ¿Sabes que fue siempre lo importante para  mí? Que siempre tuve mi independencia económica. Porque con los años me fui transformando en una mujer que lucha por los derechos. Una feminista, aunque yo soy feminista sin extremismos. Y yo entiendo que la mujer si no tiene su independencia económica, nunca va a ser libre, siempre va a depender de alguien, de algo. Entonces para ser realmente libre y tener independencia tiene que ganar su sustento. Lamentablemente eso incide en su vida privada, porque a los hijos hay que dejarlos con alguien. Pero siempre nos vamos a arreglar las mujeres, nos hemos arreglado y nos vamos a arreglar para poder estar con ellos, pero se paga un precio por todo en la vida.

¿Cuál fue la factura que te pasó la vida por todo lo bueno? ¿La soledad?

Tal vez. No es una soledad impuesta, es una soledad buscada. Preferí la soledad. No tenía ganas de arrastrar cadenas, de jugármela. Preferí la soledad que es maravillosa, pero es muy difícil asumirla y acostumbrarse. Pero yo entro a mi casa, y cuando cierro la puerta el mundo ya no está en mí, ya no entra, queda fuera. Estoy a salvo. Me espera mi perrita.

¿Te arrepentís de algo?

Es duro decirlo, pero no. Lo que hice bien o mal, hecho está. Arrepentirse ¿de qué sirve?, es como cuando ofendes a alguien y después salís públicamente a pedirle disculpas, ya está, ya el daño lo hiciste. Y yo sé que no es simpático o no parece normal decir que no te arrepentís, pero es así, lo que hice está hecho, lo que hice mal, no fue porque quise hacer daño, fue porque salió mal.

Te lo pregunto desde el mejor lugar: ¿uno no se aburre de vivir?

Bueno, no me llegó el momento. Ahora no me aburro. Creo que todos los todos los días la vida me da algo para seguir. Me da un día de lluvia, me da un sol radiante, me da a mi perra, mi hija, mis nietos, todos los días una pequeña cosa está por ahí flotando para que yo la vea la tome y no me aburra.

Si mirás para atrás, ¿qué ves?

Veo una nena, de la mano de la mamá, esperando un tranvía y preguntándole qué es eso ahí arriba y ella diciéndome “son las ovejitas que acompañan a los Reyes Magos”. Esa es una imagen que va a estar conmigo hasta el último día.

¿La extrañás a tu mamá?

Y la necesito. Hace muchos años que se fue. La necesito para que me proteja. Para que no pregunte, para que me abrace. Para que no le tenga que dar explicaciones de nada, porque ella no me lo iba a pedir.

¿Cómo mamá como sos?

Fui una mamá severa. Cuando es un hogar monoparental, cuando tenés que asumir los dos roles, tenés que jugar al papá y a la mamá. Y no fui permisiva. Fui confiada, siempre confié en mi hija, siempre tuve una gran confianza y tengo una gran confianza en ella, siempre creí y creo en lo que ella dice, porque es una mujer muy bien y fue una niña muy bien, pero fui severa, siempre puse límites. Los límites son muy importantes para mí, en todo en la vida, en esa cosa de ir transmitiéndole los valores, que luego lo van a ir llevando por la vida, poner límites en el momento justo es muy importante.

Comentarios

Registrate gratis y seguí navegando.

¿Ya estás registrado? iniciá sesión aquí.

Pasá de informarte a formar tu opinión.

Suscribite desde US$ 345 / mes

Elegí tu plan

Estás por alcanzar el límite de notas.

Suscribite ahora a

Te quedan 3 notas gratuitas.

Accedé ilimitado desde US$ 345 / mes

Esta es tu última nota gratuita.

Se parte de desde US$ 345 / mes

Alcanzaste el límite de notas gratuitas.

Elegí tu plan y accedé sin límites.

Ver planes

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

Cargando...