El hombre era adicto a la droga y sabía que en el destacamento de la Armada de la Fortaleza del Cerro había tres infantes de marina con una pistola Glock nueve milímetros cada uno, que podía vender o entregar en una boca de pasta base de la zona, tal como hizo este domingo, luego de asesinar a sangre fría a sus tres excompañeros porque había trabajado en esa unidad hasta este marzo.
Por eso mismo entró al puesto de control sin problemas. Los infantes de Marina Alex Guillenea y Alan Rodríguez,que hacían guardia lo dejaron ingresar. Luego de charlar un rato, les pidió para descansar en la habitación donde descansaba el infante Juan Manuel Escobar, a quién le quitó el arma con la que le dio seis balazos, y dos a cada uno de los otros. Así fue detallado por el informe forense de Policía Científica que recogió la fiscal Mirta Morales en el dictamen con el que logró la imputación del asesino y de un hombre y una mujer que lo encubrieron.
Morales le aplicó el homicidio muy especialmente agravado por el hecho de que fue cometido para cometer otro delito: robar las armas, cuya demanda entre criminales y adictos viene creciendo en los últimos años.
En efecto, antes de dejar el cargo el exdirector de la Policía Nacional, Mario Layera se refirió a la "alerta" que tenían entonces en el Ministerio del Interior por la acumulación de casos de delincuentes que atacaron a policías con la finalidad de robarles el arma de reglamento de los uniformados –la misma que tienen los infantes de marina– la pistola Glock de nueve milímetros.
Luego del velorio del policía César Texeira, asesinado el 15 de enero de un disparo en la cabeza por parte de dos adolescentes que lo emboscaron para robarle el arma, Layera alertó que "los delincuentes tienen un interés especial en obtener armamento de cualquier forma y por eso han sido atacados policías". Un mes después, la cartera de seguridad informó que en lo que iba del año hasta ese momento 78 funcionarios policiales habían sido víctimas de ataques, y que a 10 de ellos le habían robado su arma de reglamento.
El reporte del Ministerio del Interior señalaba además que habían ocurrido otros tres robos sin violencia de la pistola Glock.
Según fuentes policiales consultadas, el interés de los delincuentes por esta arma –que usan casi todos los policías del mundo– ha crecido desde 2013 a la fecha, aunque ha habido "distintos períodos" en los que la curva de la demanda subía o se aplanaba.
Actualmente, en el mercado legal una Glock tiene un costo aproximado de US$ 1.200, pero en el comercio clandestino su valor fluctúa "según la necesidad del que la venda", señalaron los informantes. Es así como esa arma puede llegar a valer $ 30.000, pero también $ 5.000, e incluso han habido varios casos de adictos que las entregan en las bocas a cambio de droga, una de las hipótesis que manejan los investigadores del caso del triple homicidio.
"Hay una demanda importante de narcotraficantes y distribuidores de drogas, que la usan para protegerse o como moneda de intercambio", indicó una fuente policial.
Pero no siempre son delincuentes locales o adictos los que buscan este tipo de pistola.
Las autoridades han detectado que muchas veces los robos son ordenados por criminales de Brasil, desde donde también se demanda fusiles de asalto, como los que tienen los soldados del Ejército. Es por eso que en los últimos meses, y ante intentos de robo, los cuarteles de las Fuerzas Armadas están en alerta por la situación y se ha reforzado las medidas de seguridad.
Este martes, luego de que la justicia imputara al homicida y a los encubridores por el triple crimen, el ministro del Interior, Jorge Larrañaga afirmó en conferencia de prensa que la Policía emitió una instrucción a los uniformados para que tengan extremo cuidado en el porte de sus armas de reglamento. "Hay una orden de servicio con las cautelas del caso para llevar adelante el cuidado de las armas en función de su estado policial, pero también por razones de no avivar a nadie no voy a decir cuáles son los contenidos de esa indicación", señaló.
Versatilidad
La pistola Glock nueve milímetros es atractiva también por su resistencia y capacidad de adaptación.
"Es un arma muy versátil" que, por ejemplo, resiste condiciones inhóspitas, como cambios de temperatura o el hecho de estar "largos períodos enterradas" sin sufrir ningún tipo de daño, explicaron las fuentes.
Y un cambio frecuente al que se somete el arma es transformarla en automática y capaz de soportar "cargadores extensibles" de 30 balas o más, de modo de disparar "en ráfagas" como una metralleta.
En distintos allanamientos que ha hecho la policía en el último tiempo, se ha encontrado esta pistola con esa modificación, que se aprecia a la vista porque el largo del cargador excede el mango del arma.