En lo que fue calificado por los propios protagonistas como "el triunfo más importante de la pelota cubana", la selección de la Mayor de las Antillas se burló de los pronósticos y superó 3x1 al fuerte 'trabuco' dominicano.
El uniforme rojo usado por Cuba en sus victorias épicas ante 'boricuas' y dominicanos, los jarros de agua que lanzan desde el 'dogout' en cada turno al bate, la toalla blanca que se coloca Pedro Luis Lazo sobre la cabeza cuando está en la banca, y las gorras que ponen bocarriba al acabar cada inning defensivo, son tomados como "gestos de santería".
El rojo, en la santería cubana, es el color preferido de Changó, dios de los truenos, la luz y el fuego.
"Nosotros los peloteros somos bien supersticiosos y seguimos cábalas. Eso es algo que hacemos porque nos sentimos cómodos. Me imagino que los cubanos también lo son. Quizá más que nosotros", expresó a un diario de San Juan Mako Oliveras, asistente del equipo de Puerto Rico.
Orlando 'Duque' Hernández, estrella de las Ligas Mayores y quien desertó del equipo cubano de béisbol hace varios años, trajo de Cuba la costumbre de no pisar nunca las líneas blancas del terreno. Su saltito sobre la raya es una toma obligada en las transmisiones televisivas de sus juegos.
Los equipos profesionales también tienen sus creencias. Los Detroit Pistons hacen una cadena en los vestidores para rezar poco antes de salir a la cancha a arrasar con sus rivales.
Santería, cábala o sortilegio, los jugadores cubanos han brillado en este Clásico no sólo por su talento o cualidades físicas, sino porque representan lo mejor de una escuela de béisbol con ráices centenarias y tradiciones arraigadas.
(AFP)