Pablo Cuevas aumentó su mala racha al perder en su debut en el US Open ante el bosnio Damir Dzumhur (56° ATP), por 5-7, 6-7, 1-6. La derrota es la sexta consecutiva en el circuito, la racha más amplia de su carrera.
El uruguayo volvió a mostrar una constante de los últimos partidos: sets parejos, incluso con algún quiebre a favor, que termina perdiendo sobre el final. En este caso fueron dos parciales muy similares, el primero y el segundo, que se le terminaron escapando. En el tercero la caída fue marcada y fue un muy fácil 6-1 para Dzumhur, que venía de ser finalista en Winston Salem.
La crisis de derrotas se remonta a su caída en tercera ronda de Roland Garros ante Fernando Verdasco, y siguió en los ATP de Bastad, Hamburgo y Kitzbuhel sobre polvo de ladrillo, y de Winston Slaem, sobre cemento. En el medio estuvo una lesión de rodilla que lo obligó a saltearse Wimbledon, y también la alegría de ser padre hace pocos días, lo que lo llevó a saltearse los Masters 1000 de Montreal y Cincinnati.
Lo llamativo es que, en el medio, Cuevas acumuló muy buenas victorias en dobles, como la final en Hamburgo y el título en Kitzbuhel. Síntoma de que, como los parciales parejos, la crisis no está estrictamente en lo tenístico.
El uruguayo se mostró de malhumor por varios momentos, lo que le valió un warning del juez de silla tras lanzar al aire un estentóreo insulto.
El uruguayo estuvo bajo en algunos habituales fuertes, como la derecha y el saque, donde tuvo un 61° de primeros servicios adentro, pero solo 58% de puntos ganados con ese primer saque u 41° con el segundo.
Tras la derrota en singles, seguramente el jueves el uruguayo debute en dobles, donde hace dupla con el indio Rohan Bopanna y enfrenta a los locales Scott Lipsky y Bradley Klahn.