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Del Japón auténtico, al Japón latino

El gerente deportivo Daniel Enriquez, que habitó distintos lugares del mundo, ahora disfruta Asunción

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06 de noviembre de 2017 a las 05:00

Un año en Colombia, seis en México, dos en Japón, uno en España, uno en Brasil y ahora en Paraguay. La vida de Daniel Enriquez transcurrió casi como la de un verdadero trotamundo, en donde el fútbol lo llevó, en su etapa como jugador y luego como entrenador y gerente deportivo, de un lado a otro. En ese recorrido, bastante peculiar, descubrió su capacidad de adaptarse a todas las situaciones, entornos y costumbres.

"Disfruto mucho vivir en el exterior", puntualiza desde una calurosa tarde en Asunción, donde está radicado desde marzo debido a que se desempeña como gerente deportivo de Cerro Porteño. "Tengo la característica de que me adapto al lugar, me gusta comer los platos tradicionales, me integro a la cultura, a la sociedad. Cuando terminé mi vínculo en Japón, en 1997, no quería volver. Y vos te preguntás, ¿cómo puedo acostumbrarme a formas tan diferentes de vivir? Porque mi vida en el fútbol me hizo adaptarme a todo eso", explica.

Su primera salida al exterior fue cuando tenía 25 años. Allá se fue a Cúcuta, Colombia, a empezar a descubrir el mundo tres años después de salir campeón de la Intercontinental con Nacional, en 1980. "Fue una etapa muy sacrificada, porque cobraba tarde, era muy joven, mi primera salida al exterior, en una ciudad muy particular porque cruzabas la calle y estabas en Venezuela. Peleamos el descenso, fui figura del equipo y pasé muy bien. Recuerdo que el contrato lo arreglé con un capo que manejaba todo el tema de las apuestas. Fue una experiencia enriquecedora, que me ayudó a madurar", rememora sobre la experiencia que vivió en la ciudad fronteriza de Colombia.

Poco después, estuvo radicado seis largos años en México, que le ofreció desde la experiencia de vivir en Monterrey –en la frontera con Estados Unidos–, a afincarse una temporada en el puerto pesquero de Tampico, luego en un Puebla muy parecido a Montevideo hasta la vorágine del Distrito Federal azteca.

En México culminó su carrera como futbolista y se inició como asistente técnico de Hugo Fernández. "Me retiré con 30 años, en Neza, y se me planteó la posibilidad de volver a jugar en un equipo chico en Uruguay o me iba con Hugo. Y así fue que me quedé en Puebla. Entonces estuve tanto tiempo que pude disfrutar diferentes experiencia, conocer la cultura mexicana en profundidad, conocer los platos tradicionales y descubrir un gran país", explica Enriquez.

En 1990 regresó a Uruguay, dirigió a Nacional Universitario, fue asistente de Hugo Fernández, trabajó en los juveniles de los tricolores y en 1997 se integró a un grupo de colegios japoneses que llegaban a Montevideo a perfeccionarse en las escuelas de fútbol. De un día para otro, el fútbol lo llevó a Saporo, al norte de Japón junto al profe Carlos Novelli. "Dicen que es muy difícil vivir allí, por el frío, porque el invierno es muy crudo, pero yo pasé bárbaro", manifiesta.

"Llegamos en febrero y hasta mayo solo ves nieve. Estábamos en el mejor hotel de la ciudad y mirabas por la ventaja y nevaba, nevaba. Un día, al otro. Y no había nadie por la calle. Llegó un momento que queríamos salir del hotel a caminar, a hacer algo diferente en el shopping que estaba a una cuadra, aunque el clima inhóspito lo impedía. Así que nos mandamos con Carlos, en busca del shopping. Sin la ropa apropiada, salimos y nos patinábamos, entonces tuvimos que volver a entrar. Unos días después descubrimos que si bajabas por unas escaleras, llegaba al shopping sin tener que salir a la calle".

Por estos días, muy lejos del frío, se adapta al calor infernal de Asunción, de esa ciudad que tiene inviernos de 33°C y veranos de 50°C, de comenzar a las 5.30 de la mañana cada jornada y de las infaltables siestas, que nunca hace porque no se acostumbra. "Se vive muy bien en Asunción, es muy agradable y muy cómodo. Lo defino como el Japón latino".

En Paraguay, gerente Deportivo

Enriquez está innovando y llevando su experiencia como gerente deportivo de Cerro Porteño, en un rubro en el que Paraguay empieza a profundizar.

"En Asunción Vivís bien"

"Asunción no es turístico, pero vivís bien. Es muy parecido a Uruguay, en general. Por otro lado, me siento como en una isla, porque en los informativos solo te muestran noticias de Paraguay. Me gusta, estoy muy cómodo, en una linda ciudad", resume Enriquez. Explica que cada día su actividad comienza muy temprano, por las altas temperaturas, y porque al mediodía se paraliza todo, por la siesta. "A las 6 ya están todos en actividad, y a las 10 de la mañana ya no se puede entrenar por el calor", agrega.

Como en Europa

"A nivel profesional descubrí que hay mucho por hacer y ahí es donde se encuentra el gran desafío, porque existe infraestructura de Europa. Hay que aprovechar todo eso para crecer", puntualiza Enriquez sobre la experiencia que vive en Cerro Porteño. "Es el club más popular, que quiere modernizarse, que quiere dar un salto de calidad". Enriquez fue seleccionado en marzo para el cargo después que una consultoría externa recomendó a la comisión directiva contratar a un gerente deportivo extranjero.

En Nacional, la revolución

Asumió como gerente deportivo de juveniles en Nacional en 2000, estuvo hasta 2012, y promovió el despegue del club con la formación de jugadores.

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