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Delincuentes pagan entre $ 500 y $ 800 por alquilar un arma

Hipótesis sobre crimen de policía apunta a que la pistola fue rentada

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20 de julio de 2017 a las 05:00

Dar con el culpable del asesinato del policía Wilson Coronel depende, en buen grado, de las balas que le dispararon a la cabeza. Al funcionario lo mataron en medio de un asalto a una pizzería en la madrugada del lunes 3 de julio y, luego de que cuatro personas fueran detenidas y liberadas, la investigación se centra en el arma homicida, que todavía no aparece pero de la que hay bastante información en manos de la Policía.

Sabe, por ejemplo, que esa misma arma fue usada en otro homicidio semanas atrás en el que tampoco se atrapó al asesino. Y ese dato lleva a que los investigadores tengan dos hipótesis: que se trate del mismo homicida o que el arma haya sido alquilada por dos delincuentes diferentes. La segunda modalidad es más frecuente de lo que parece. El alquiler de armas entre delincuentes es una práctica repetida especialmente en el área metropolitana. Según pudo saber El Observador, un delincuente paga entre $ 500 y $ 800 por día –o por noche– dependiendo de la clase de arma que alquile. En caso de armamentos más sofisticados, el precio puede llegar a $ 1.500.

En la mayoría de los casos, quienes ofrecen el servicio son delincuentes que se dedican básicamente a ese negocio. Por hacer esa tarea fueron procesados en julio de 2015 un militar retirado y su hijo, que tenían un arsenal de 41 armas. El militar fue procesado sin prisión y su hijo enviado a la cárcel por tráfico interno de armas: era quien se las llevaba a los delincuentes para alquilárselas o vendérselas.

En el caso del cabo asesinado, los investigadores saben que esa arma se usó para matar a otra persona gracias a un sistema de identificación balística con el que Policía Científica cuenta desde 2014. El sistema posee un análisis de muestras que se van registrando en un banco que permite cotejar datos. Según informó en un comunicado el Ministerio del Interior cuando el sistema fue inaugurado, ingresar una muestra puede demorar como máximo 10 minutos "en los casos más delicados". El sistema se llama Evofinder y permite a los investigadores tener una descripción del arma del que salió una bala. Cada arma tiene lo que se denomina "estrías" en sus cañones que son únicas y permiten identificarlas porque dejan marcas en las balas.

Con ese sistema como principal protagonista, la Policía sigue buscando al asesino de Coronel, quien estaba trabajando como seguridad privada en una pizzería de Pocitos.

Ese trabajo, conocido popularmente como 223, está prohibido por ley y las autoridades ya descartaron que se regularice (ver página 5). De hecho, en las últimas semanas el Ministerio del Interior ha hecho hincapié en el aumento de los salarios de los policías, y reiteró que, con la ley de Presupuesto de 2011, se redujo el servicio 222. Desde 2015 solo se puede trabajar un máximo de 50 horas mensuales en ese régimen.

El último comunicado de Interior sobre el tema divulgado este miércoles afirma que ese servicio "extraordinario fue afianzándose como una modalidad adicional que lentamente alteró su carácter de insumo complementario, adquiriendo ribetes de principal fuente de ingreso para los policías, en detrimento del servicio ordinario policial".

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