Lily fue ayer al colegio Saint George en el barrio Buceo, teniendo bien claro a quién iba a votar para la representación de los trabajadores en el Banco de Previsión Social (BPS). Ingrata fue su sorpresa al entrar al cuarto secreto y ver que solamente estaba la lista del otro candidato. Primero se quejó ante los integrantes de la mesa. Luego, bastante más enojada, llamó al BPS y cuando no obtuvo una respuesta que la conformara, empezó a recorrer los circuitos de Malvín, hasta encontrar la lista que quería poner en el sobre.
Desinterés y falta de listas marcaron elecciones del BPS
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