Oppenheimer explicó que el director independiente es un actor que viene a “romper con la endogamia” que se forma alrededor de las empresas. “Muchas veces, los socios de una empresa son familiares y recurren a un amigo para que los ayude a operarlas, quien tiende a contratar profesionales que provienen del mismo centro educativo que él”, describió el experto. Así, las personas que conforman la compañía, de algún u otro modo, tienden a ver las cosas de una misma manera.
En este escenario, el director independiente irrumpe con el fin de proponer otras perspectivas sobre la empresa y los caminos a tomar para conseguir su prosperidad.
“El director independiente es fundamental por su rol en la consultoría o la supervisión del directorio —dijo Oppenheimer, y añadió—: Una de las principales virtudes por el cual este rol está claramente en crecimiento es que puede hacer evaluaciones objetivas tanto de la empresa en general como de su gestión”.
Este agente debe operar con total independencia de criterio —cualidad facilitada por su condición de outsider— y no mantiene ningún tipo de vínculo con las personas que la conforman, es decir, tiene una mirada externa e independiente.
"El director independiente busca romper con la endogamia que se forma en las empresas y propone otras perspectivas
sobre las cosas”, dijo Mauricio Oppenheimer, director independiente y profesor universitario
En este sentido, este agente “es alguien que va a estar garantizando la objetividad de la supervisión y siempre está admitiendo lo que es mejor para la empresa, su continuidad y crecimiento a largo plazo”, añadió, por su parte, Laura Gé, una profesional argentina que se ha desempeñado como directora independiente desde el año 2020 para el banco Santander de su país y hoy lo hace en una compañía brasileña, después de haber integrado varios directorios desde el año 2004.
Además de las relaciones interpersonales, la independencia de esta figura se debe también a que no necesita puntualmente de la remuneración de la empresa para subsistir. “Si el director independiente no está de acuerdo con alguna resolución del directorio tiene que decirlo claramente y si se tiene que plantar, que se plante”, sentenció Roberto de Luca, quien ocupó ese cargo en Scotiabank Uruguay durante un año y medio, antes de convertirse en el director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados del Uruguay.
En este sentido, De Luca resaltó que si un director independiente se va intempestivamente de una empresa “es alarmante —para la compañía— y puede generar un impacto significativo en su realidad”.
Aporte de valor
Este agente se consolidó en el rubro de las empresas financieras y crece de manera exponencial en las tecnológicas
Sin embargo, la relación entre los directores independientes con el resto del directorio no implica una asperidad permanente. Consultada sobre su experiencia al respecto, Gé sostuvo: “Siempre hay mucho lugar para que se generen conflictos de interés entre lo que quieren los accionistas, que es rentabilidad, lo que es inversión a largo plazo, lo que es liquidez; son conceptos que no siempre marchan de la mano”. En la misma línea, reconoció que siempre hay “tironeos”, pero son estos debates lo que hacen que el directorio aporte valor a la compañía. Y es este también el rol fundamental del director independiente, quien, de alguna manera, se dedica a zurcir conflictos internos, velando por el bienestar de la empresa. “Las discusiones son muy sanas, y están a la orden del día”, remarcó la experta en gestión.
En los tiempos que corren, la diversidad tanto en la empresa como en el directorio se ha convertido en uno de los puntos neurálgicos que el director independiente debe poner sobre la mesa.
“Creo que los países latinoamericanos estamos muy acostumbrados a que los directores sean sello de goma y, en realidad, nosotros, los directores, tenemos un rol fundamental que es precisamente apoyar al management —gestión o administración—, y no podemos perder el norte”, explicó Gé. Para esto, en su visión, es vital construir directorios diversos y a conciencia.
Más apuesta
En el mismo sentido, Andrés Cerisola se dedica a invertir en el rubro de la tecnología desde hace 20 años. Según confirmó en diálogo con Café & Negocios, desde hace 10 años, como emprendedor, decidió incorporar a sus startups la figura del director independiente.
Si bien este agente aún está asociado más bien al área financiera —las empresas de este rubro están obligadas a contar con uno por disposición del Banco Central de Uruguay—, Cerisola explicó que el director independiente es una figura clave en las tecnológicas, debido al “crecimiento exponencial de estas empresas”. En este sentido, el empresario explicó: “Cuando vemos que las compañías ya cuentan con una valuación de US$ 5 millones o US$ 6 millones, intentamos integrar a un director independiente”.
El empresario, quien se encuentra inserto en una decena de directorios por su actividad en el rubro, indicó que siempre recomienda contar con al menos, un director independiente para que ayude a que la empresa escale y “no se contaminen” los roles dentro de la organización, un mal que le puede traer muchas complicaciones al funcionamiento de la organizaciones, sostuvo.
“El directorio, el director general y el área de management deben cumplir sus respectivos roles, muchas veces pasa en Uruguay que los cometidos se confunden y eso puede significar un impedimento para la propia compañía; por eso el rol del director independiente es clave en este sentido”, sentenció Cerisola.
Tanto el empresario como Oppenheimer destacaron la formación y la experiencia con la que deben contar los directores independientes a asumir este rol.
Por lo general, son personas que ocuparon varios cargos de gerencia a lo largo de su carrera y han estado insertas en el mundo del gobierno corporativo durante años.
Las funciones del director independiente son transversales a las de la compañía. Sin embargo, este agente puede hacer énfasis en determinados aspectos, los más habituales son los de la innovación tecnológica, los asuntos legales o cuestiones vinculadas a auditorías.
La profesionalización
Una de las muestras del crecimiento de la figura del director independiente en Uruguay es el curso de posgrado que ofrece la Universidad ORT, denominado “Gestión de directorios: formando directores de empresas”. La iniciativa educativa cumple en este 2022 su segundo año y su propuesta es coordinada por Oppenheimer .
El posgrado dotar de las herramientas necesarias al estudiante para que conforme un directorio que potencie e inyecte valor a la empresa y la destaque en el mercado. Al mismo tiempo, capacita especialmente a los directores independientes para cumplir su función.
¿Cuánto cuesta?
Pexels En Uruguay se está gestando un movimiento que procura "mejorar al gobierno corporativo" en el país
La remuneración del director independiente depende del rubro y del porte de la empresa a la cual se le prestará servicio. Cuando la compañía recién se está desarrollando existen muchas personas con experiencia de gestión que están dispuestas a apoyar honorariamente a estos proyectos, explicó Cerisola. Una vez que la empresa ya cuenta con cierto financiamiento, la gestión del director independiente puede ser remunerada con un salario determinado o por porcentaje. En el primer caso, este oscila entre los US$ 1.000 y los US$ 2.500. En el segundo escenario, el sueldo puede ser el 0,25% del equity (o capital) logrado por la empresa en un año. Otra de las modalidades de participación del director independiente puede ser por reunión. “En este caso, se remunera por cada instancia con el directorio, que pueden llegar a ser hasta cuatro en el año”. Su valor se encuentra entre los US$ 1.000 y los US$ 2.500 por encuentro.
Cerisola explicó, a su vez, que estas referencias de montos pueden ser mayores si se trata del rubro financiero.
Potenciar al gobierno corporativo en Uruguay
Ana María Elorrieta es argentina, trabajó en Brasil durante más de 30 años en el área de gestión empresarial y se afincó en Punta del Este hace casi dos años. La también directora independiente pretende conformar una estructura que nuclee a estos profesionales en Uruguay.
El movimiento, que aún no cuenta con una institucionalidad determinada, está compuesto por 15 personas —entre los que se encuentran gerentes, directores y profesionales — y aspira a convertirse en un instituto de directores o una asociación en el mediano plazo.
Su objetivo es trabajar en la mejora del gobierno corporativo en Uruguay y resaltar, entre otras cosas, la figura del director independiente “porque es un aporte significativo para el gobierno corporativo país”.
Por su parte, Elorrieta explicó a Café & Negocios que “la mayor resistencia que encuentra este agente es la de penetrar el directorio de la empresa, que generalmente mantiene personas del mismo ámbito ajeno a él”. El movimiento que está armando la experta en gestión pretende quebrar con esa resistencia y contribuir a la mejora de las reglas que rigen el ecosistema empresarial uruguayo.