Por José Luis Corbo
Por José Luis Corbo
Sin perjuicio de sus desalentadores, innumerables y reiterados desaciertos últimos, y también anteriores, si algo faltaba para desvincularme de la fuerza política en la que participé y apoyé desde aquel histórico 1971, han sido las últimas y recientes declaraciones públicas de la actual titular del Ministerio de Educación y Cultura.
Impropias de su investidura, generadoras de mayor grieta social, carentes de sólida fundamentación política, contaminantes de relaciones humanas solidarias y pacíficas y reveladoras de escaso nivel cultural.
Conducta que, como la de algunos otros “compañeros” que han detentado poder político en los últimos quince años, es absolutamente opuesta y contraria a los principios y bases fundacionales de aquel instrumento de cambio llamado Frente Amplio que bajo el liderazgo del General Líber Seregni, muchos uruguayos nos comprometimos a respetar y hacer cumplir. Pasado el tiempo: ni respeto, ni cumplimiento; tan solo: el poder.