“Seré siempre intransigente en la defensa de los derechos humanos”, dijo Dilma Rousseff en su primer discurso como presidenta de Brasil. Hasta ayer, siguió al pie de la letra este principio.
Dilma atendió lo comercial y dejó de lado a la disidencia
Rousseff incumplió su promesa de ser “siempre intransigente” con los derechos humanos