3 de diciembre de 2014 21:58 hs

Entre diciembre de 1989 y enero de 1990 el entonces intendente de Montevideo electo, Tabaré Vázquez, completó un diagrama con nombres en una cartulina. Era el primer boceto de lo que luego sería su gabinete municipal, con nombres de los principales sectores del Frente Amplio de entonces. El cuadro fue armado con currículum de postulantes enviados por cada uno de los grupos al líder de la izquierda. "Recuerdo haber ido en enero al apartamento que Tabaré tiene en Atlántida, había una gran planilla donde se iban llenando los cargos con los nombres que se iban decidiendo y que iban aceptando", recordó Alberto Rosseli, exdirector municipal, en el libro Tabaré Vázquez, misterios de un liderazgo que cambió la historia. Así, la mayoría de los cargos en el gabinete municipal fueron para los comunistas, el sector más votado, y el resto se repartió según el caudal electoral, aunque también eligió de acuerdo al perfil técnico de los candidatos.

Cuando en 2005 Vázquez llegó al gobierno continuó con la misma lógica, aunque esa vez apeló a los líderes de cada grupo del FA para conducir los ministerios, lo cual le aseguró cierta paz interna al inicio del período.

Pero ahora la estrategia cambió. Ya no pesó el caudal electoral de los grupos y no hubo consultas con la orgánica de los sectores. Nada de eso. Vázquez cambió el método y jugó a lo seguro con personas probadas en su lealtad por sobre las figuras impulsadas por los sectores. La mayoría de los dirigentes se enteraron de quiénes eran los ministros y subsecretarios en la noche del martes, cuando los canales abiertos emitieron en vivo la conferencia de Vázquez desde su comando en el hotel Four Points. Fueron 48 horas de intesos contactos del mandatario electo con los nuevos ministros y subsecretarios. Las llamadas comenzaron el domingo de mañana y el martes antes del mediodía el comando de Vázquez convocó a la conferencia para esa misma noche.

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El enorme respaldo que tuvo en las urnas le otorga a Vázquez legitimidad suficiente para hacer y deshacer a su gusto. Por eso las críticas en la izquierda surgen por lo bajo. No es fácil para los dirigentes del FA pegarle al líder histórico, que además ahora renovó su popularidad en la elección.

De todos modos, algunas voces de peso se hicieron escuchar ayer en tono de crítica al nuevo gabinete. La senadora Lucía Topolansky (MPP) admitió que el nuevo presidente tiene todo el derecho y posibilidad de designar ministros, pero recordó que el viernes antes del balotaje le enviaron una carta a Vázquez para pedirle una reunión. En ese encuentro, el Espacio 609 pretendía dialogar sobre el nuevo gobierno y, a la vez, sugerir nombres de dirigentes para distintos cargos en el gabinete. Según dijo ayer la esposa del presidente, su sector tenía un nombre para ministro de Educación y Cultura. Vázquez designó para ese lugar a María Julia Muñoz, una de sus colaboradoras más fieles. Topolansky dijo estar “sorprendida” por esa desginación, porque la esperaba para Salud Pública. Lo mismo le pasó cuando escuchó que Rodolfo Nin sería el nuevo canciller. “Si me hubieran dicho para Ganadería me cerraba de inmediato, pero bueno, capaz que sí (es capaz) y yo no tengo ese conocimiento del compañero y de repente hace la mejor
de las gestiones”, dijo a Subrayado. Topolansky señaló sin que nadie le preguntara que su sector seguirá siendo “oficialista” y dará “gobernabilidad” al nuevo período del FA.

Otro que no pudo ocultar su disconformidad con el proceder de Vázquez fue el secretario general del Partido Comunista, Eduardo Lorier. El legislador reconoció ayer a El Observador que hubiera preferido que se mantuviera la tradición de consultar a los sectores antes de nombrar ministros. “Podría haber consultado más íntimamente con los sectores”, comentó sobre el proceder de Vázquez. Lorier, de todos modos, aseguró que el estilo del nuevo presidente ya lo conocía y por ello no le “sorprendió”.

En tanto, los sectores que apoyaron a Constanza Moreira en su candidatura al Senado quedaron fuera del gabinete.

Según supo El Observador, esa situación generó mucho malestar en los distintos grupos, ya que el caudal electoral fue importante para ser la primera vez que compitieron en la elección. Martín Rebella y Macarena Gelman, además, habían trabajado de alguna forma con el comando de Vázquez, pero ninguno fue convocado para el gabinete. A los dirigentes de Moreira les molestó, además, el promedio de edad de los nuevos ministros.l

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