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Ed Sheeran pasó por Montevideo y dejó voces afónicas, alegría pop, y una propuesta de casamiento

Con una propuesta fuera de lo habitual para las visitas internacionales musicales que recibe Montevideo, el cantautor inglés dio un impecable show pop y recibió el cariño local

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21 de febrero de 2019 a las 10:40

En los días previos al primer show de su carrera en Montevideo, algunos usuarios de las redes sociales hacían un chiste repetido ante cada mención o comentario del evento, a medida que iba tomando más protagonismo en la agenda cultural: "¿Quién es Ed Sheeran?", preguntaban con sorna. Pasado el espectáculo, la respuesta es: Ed Sheeran es el músico inglés que atrajo a más de 20.000 a la tribuna Olímpica del Estadio Centenario y tuvo a esa multitud a su merced durante dos horas, y no necesitó más que su guitarra, su voz, y sus canciones. 

El de Sheeran fue un impecable show pop, que salió de lo común para las propuestas internacionales que recibe la capital uruguaya. En un mercado pequeño y poco rentable como este, las presentaciones de artistas extranjeros de gran escala no son más de dos o tres al año, y suelen ser de rockeros veteranos o iconos de la música alternativa. No pasa todos los años que una estrella pop, joven y taquillera, pase por aquí. Es más habitual tener que cruzar el Río de la Plata para poder verlos. Pero Sheeran vino, y Montevideo se lo agradeció. 

Más de 20.000 personas ocuparon sus asientos con una considerable antelación para el estándar local. La mayoría eran mujeres jóvenes y adolescentes en grupos, pero había familias enteras, parejas adultas, amigas que ya peinan canas u hombres solos. Fanáticos con pancartas y remeras y otros que fueron porque conocían algunos temas y querían ver un espectáculo grande. Y con estricta puntualidad inglesa en todos los momentos, se cumplieron las expectativas. 

Guitarra en mano y acompañado por su encargado de seguridad, Kevin Myers, el pelirrojo subió al escenario a las 21 luego de llegar al escenario sobre una camioneta procedente del otro extremo del Estadio. Remera roja con la palabra "Hoax" (farsa) y jeans, ya de entrada demostró el formato de su show: sin banda de acompañamiento, Sheeran empieza creando la base con su voz y su guitarra, a través de una máquina para hacer loops musicales, es decir, grabaciones breves que se repiten automáticamente y se superponen. Y sobre eso arranca a cantar y tocar. Y no necesita más. 

En un momento del show, Sheeran reconoció que no necesita ser como las otras estrellas pop. No necesita una apariencia estilizada, ni autotune, ni un ejército de productores y compositores. Hablando sobre una canción compuesta en base a su experiencia en los premios Grammy (Tenerife Sea), dijo "nací en un pequeño pueblo del norte de Inglaterra, no soy tradicionalmente bello, me gusta decir malas palabras, me gusta tomar, no tendría que haber sido una estrella pop". Y sin embargo lo fue. Porque es bueno haciendo canciones. Sabe crear melodías, sabe crear armonías. Tiene talento, sabe moverse en el escenario, y no necesita más. Como dice en la canción de cierre de anoche, You need me, I don't need you: "no necesito a otro creador de palabras para que mis canciones vendan, decís que sos un cantautor y estás mintiendo, tu nombre está en los créditos y no hiciste nada".

Y logra una conexión impresionante con el público. No es fácil enfrentarse a una multitud en solitario, por muchas pantallas y luces que haya atrás. Como si estuviera en uno de los pubs que recordó de sus primeros shows, Sheeran habló mucho, hizo reír - debe haber sido uno de los artistas que más conversó y un público que entendió todo y reaccionaba a la perfección, no aplaudiendo solo con los "muchas gracias", los "thank you" o los "Montevideo"- y reventó una cuantas gargantas. "Son un público maravilloso, porque son ruidosos cuando tienen que serlo y silenciosos cuando tienen que serlo, por lo general es una de las dos", agradeció Sheeran, con una de las sonrisas que tuvo a lo largo de la jornada que demostraban su conformidad con la audiencia. También elogió la gastronomía, el vino, y los paisajes de la ciudad.

El mito de la frialdad del público uruguayo fue eso anoche, un mito, porque era una audiencia que sabía cada palabra de cada canción, incluso aquellas en las que el inglés rapea a toda velocidad y que lanzó lo que Omar Gutiérrez llamaba "grito de desesperación" cada vez que pudo. Sin contar los enfervorizados "¡TE AMOOOOOO!", que bajaban cada tanto hacia el escenario.

Otro grito marcó la noche. "¡Vivan los novios!" dijo alguien durante Perfect. Es que en el costado de la tribuna más cercano a la Colombes, un hombre le pidió matrimonio a su novia mientras sonaba ese hit, una de las canciones de amor más populares de Sheeran.

A lo largo de sus 19 canciones (un número engañoso, porque cuatro son en realidad enganchados de distintas composiciones suyas), el hombre de Halifax demostró su versatilidad. Capaz de entonar la balada más melosa, pasó también por los hits poperos, incluso Love Yourself, que la grabó Justin Bieber porque es "demasiado malvada", canciones de raíz folk, y hasta algunas tonadas que toman elementos de la canción tradicional irlandesa, como Galway Girl y Nancy Mulligan, que cuenta la historia de amor de sus abuelos. Y un cierre festivo, con Shape of you, y el músico con la camiseta celeste de la selección con su nombre y el número 19 a la espalda, bandera uruguaya en mano. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Montevideo ! #dividetour 📸 @zakarywalters

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Y todo se le perdonó, gracias a su simpatía y calidez sobre el escenario, así como al fanatismo. En un momento, se dio cuenta que la guitarra que tenía entre sus manos estaba afinada para otra canción que venía más adelante en la lista, interrumpió la canción, pidió disculpas y siguió con la correcta. Y no pasó nada, sino que fue un detalle. 

El cantante pasó calor, el público también, pero poco importó. Lo que importó fue ver al ídolo y escuchar sus canciones. ¿Quién es Ed Sheeran? El que dio uno de los grandes shows pop de los últimos años, sin artificios, excesos ni pirotecnia. No necesitó más. 

Elogio de los teloneros
Antes de Sheeran pasaron por el escenario otros dos artistas. La primera fue la locataria Meri Deal, cantante de la banda Toco para vos, que debutó allí como solista. Una responsabilidad no menor, que salvó con un puñado de canciones propias que también tuvieron su estreno ante la multitud del Centenario, sumada a algunas versiones de clásicos como Hallelujah, de Leonard Cohen, y Message in a bottle, de The Police. 
Luego vino el inglés Passenger (Michael Rosenberg), que también en solitario, con su guitarra y una bota microfoneada que emulaba un bombo cada vez que pateaba el suelo, también conquistó al público local. El cantautor también habló largo y tendido, desató unas cuantas carcajadas, y se llevó unas cuantas ovaciones, haciendo cantar e iluminar la noche con flashes de celulares a un receptivo público.
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