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El Brexit ante nuevos caminos: la prórroga, el caos o la incertidumbre

Los parlamentarios británicos votan este jueves para decidir si Reino Unido pide una prórroga para la salida de la Unión Europea

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14 de marzo de 2019 a las 05:00

Una vez más sucedió lo que se esperaba. Los diputados británicos volvieron a rechazar el martes el acuerdo de salida de la Unión Europea y este miércoles votaron contra un brexit sin acuerdo, abrupto y de catastróficas consecuencias. Ahora la decisión a tomar será si el divorcio se realiza de todas formas sin acuerdo o si se prorroga la salida prevista para el 29 de marzo.

La votación del miércoles no era legalmente vinculante y no descarta que el Reino Unido abandone la UE. Pero significa que lo más probable es que este jueves el Parlamento vote a favor de una prórroga y la primera ministra británica, Theresa May, resuelva pedirle a la UE que el plazo de negociación se extienda.

Pero a la misma vez que los parlamentarios votan y rechazan, la Unión Europea urge a Londres a tomar una decisión sobre lo que quiere hacer, antes de considerar una eventual extensión de la fecha de divorcio.

"Hoy estamos en manos del sistema político británico", dijo el vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, ante la Eurocámara en Estrasburgo (Francia), para quien "la solución debe venir de Londres".

El asunto es que la posible solicitud de extensión podría pedirse solo una vez y con una finalidad clara, según aseguró un alto funcionario europeo a la AFP.

Minimizar el caos

Los 27 socios europeos de Reino Unido deberían decidir por unanimidad una eventual solicitud de extensión, probablemente durante la próxima cumbre del 21 y 22 de marzo en Bruselas, si se realiza la petición. Sin embargo aún el plazo de la prórroga no está claro y sobre eso también hay dudas y temores.

Uno de los escenarios que se manejan en Bruselas es una extensión corta de algunas semanas para, justamente, "minimizar el caos", explicó un diplomático europeo, para quien "dos meses de extensión será prolongar la agonía".

Reino Unido anunció en esta línea que reducirá los aranceles en caso de un Brexit sin acuerdo y no aplicará controles en su frontera con Irlanda, principal punto de preocupación y escollo hasta ahora en el proceso de divorcio.

Otra de las opciones sería una extensión para intentar ratificar el acuerdo del Brexit, algo que parece perder fuerza tras el rechazo de la Cámara de los Comunes y la negativa de la UE a reabrirlo sin Londres no cambia su posición.

Todas las dudas

"¿Prolongar esta negociación para qué? La negociación del Artículo 50 (que rige la salida de un país miembro) terminó", dijo este miércoles el negociador europeo Michel Barnier. En su opinión, Reino Unido debe decir qué quiere para la relación futura con la UE, "cuál es su línea clara (...) incluso antes de una decisión sobre una eventual extensión".

Por su parte, la canciller alemana Angela Merkel insistió, durante una rueda de prensa en Berlín, en que lo más conveniente sigue siendo "para el interés común lograr una salida (británica) ordenada".

May había logrado alcanzar el lunes, al filo de la medianoche, un entendimiento de último minuto con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, sobre el punto más conflictivo del acuerdo, la "salvaguarda irlandesa".

Pero estas nuevas "garantías" no bastaron para calmar los temores de muchos diputados de quedar atrapados en las redes europeas y el martes el Parlamento volvió a rechazar estrepitosamente el acuerdo, igual que el miércoles.

 

 

Theresa May y su fijación con el Brexit
La primera ministra británica, una política que mostró una extraordinaria perseverancia en su intención de lograr el acuerdo de salida de la Unión Europea, no se muestra con intenciones de dar el brazo a torcer. Fiel a su reputación de testaruda, desde que llegó al cargo en 2016 se levantó tras cada golpe que recibió.
Después de ver estrepitosamente rechazado por el Parlamento británico en enero el acuerdo que con tanto esfuerzo había logrado con la UE, volvió a caer en duras negociaciones con Bruselas, tras las cuales el texto volvió a sufrir un histórico revés.
Si hubiese logrado su aprobación, habría sido "a base de estoicismo y perseverancia", en opinión de Iain Begg, profesor de Ciencias Políticas en la London School of Economics. Pero este fracaso la dejará "como la persona que provocó la explosión de los conservadores" y arriesgó el futuro del país por insistir con su plan hasta los días previos a la fecha fijada para el Brexit, el 29 de marzo.

 

Las claves del acuerdo
El acuerdo de Brexit entre Londres y Bruselas está formado por dos documentos. El primero es un Acuerdo de Retirada que establece cómo se debe realizar la salida de Reino Unido de la Unión Europea. El segundo es una declaración política que establece las grandes líneas de la futura relación que ambas partes deben aún negociar.
Frontera irlandesa
Este es uno de los puntos más difíciles del acuerdo. Ni el Reino Unido ni la UE quieren una frontera "dura" entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, con puestos de guardia y controles, según indicó la BBC. Por eso resolvieron poner en marcha la cláusula de salvaguarda o backstop. Eso haría que Irlanda del Norte siguiera algunas normas de la UE por ejemplo en lo que tiene que ver con productos alimenticios. Esta cláusula se activará si el Reino Unido y la UE no llegan a un acuerdo durante la transición. 
Sin embargo hay dudas sobre esta idea, ya que se entiende que no sería justo que Irlanda del Norte tuviera regulaciones distintas del resto del territorio británico.
Periodo de transición
Reino Unido debe seguir al menos durante 21 meses tras el Brexit en el mercado único europeo y la unión aduanera para dar tiempo a empresas y países a preparar la ruptura final. Pero ambas partes pueden decidir a mediados de 2020 prolongarlo una vez, hasta finales de 2022.
Derechos de los ciudadanos
El acuerdo prevé que los 3,2 millones de europeos que vive actualmente en Reino Unido y los 1,2 millones de británicos en el resto del bloque puedan continuar estudiando, trabajando, recibiendo subsidios y reagrupando a sus familias.
El costo del divorcio
Reino Unido debe cumplir todas las obligaciones financieras que asumió como miembro de la UE, incluso si estas se extienden más allá del final del período de transición. El precio es de unos 39.000 millones de libras (45.000 millones de euros).
 
 
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