6 de junio de 2019 5:02 hs

Al tiempo que los precios del ganado de carne se disparan, la lechería sigue en una situación muy frágil. En abril cerró casi un tambo por día en Conaprole: fueron dadas de baja 24 matrículas y se incorporaron apenas cinco. A eso se suman a 37 establecimientos que se dieron de baja en los primeros tres meses de este año en todo el complejo industrial. Y, en paralelo, se confirma un nivel de faena de vacas lecheras que en mayo registró un máximo histórico.

Consecuentemente, la producción de leche viene en marcado descenso. En los primeros cuatro meses de 2019 bajó 10% respecto al año pasado, aunque vale aclarar que el ajuste se da respecto a un año récord, según datos recientemente corregidos por el Instituto Nacional de la Leche (Inale).

Abril fue el cuarto mes de caída en la remisión, con 133 millones de litros frente a 152,2 millones en igual mes de 2018, un retroceso interanual de 12%.

Y aunque todavía no hay datos oficiales, se sabe que en mayo la producción siguió cayendo. El volumen remitido a Conaprole –que representa el 71% de la producción nacional– se retrajo 11% respecto a un año atrás, con 104,3 millones de litros. Por lo que podría estimarse que la producción total en mayo alcance los 147 millones de litros, 10% por debajo de los 163,7 millones del mismo mes del año pasado.

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Remisiones menguadas se traducen en menos dinero en los bolsillos de los tamberos. En el primer cuatrimestre la facturación fue la más baja de los últimos cuatro años. Entre enero y abril los ingresos totalizaron US$ 157,5 millones, un descenso de 23% comparado con los US$ 204,7 millones en el primer cuatrimestre del año pasado. Es necesario regresar a 2016 para ver un monto de ingresos inferior en el primer trimestre, que se ubicaron en el entorno de los US$ 120 millones. 

Los menores ingresos van de la mano de un precio que sube en pesos pero no se mueve en dólares –con un tipo de cambio promedio en abril de $ 34,14 por dólar contra los $ 28,32 de un año atrás– y que los productores continúan reclamando como insuficiente. Y qué, además, mes a mes amplía la brecha con el dato de IPC.

En abril alcanzó los $ 10,40 por litro de promedio, el valor más alto en pesos desde junio del año pasado ($ 10,48) de acuerdo a los datos publicados por el Inale. Un aumento de 4% sobre los $ 10,03 de marzo y 3% arriba de los $ 10,12 de igual mes de un año atrás.

En dólares, el precio se mantuvo por tercer mes consecutivo en US$ 0,30 por litro. Un valor 15% por debajo de los US$ 0,36 de abril de 2018,  con un tipo de cambio 21% superior que un año atrás.

De 2011 a 2014 el precio y la inflación fueron de la mano, pero en los últimos cinco años la brecha se incrementó y el precio ha evolucionado muy por debajo de la inflación, tomando como base 100 los datos de diciembre de 2017.

Mario Fossatti, coordinador lechero de la Federación Uruguaya de Grupos CREA (Fucrea), explicó que “la menor producción de leche en el año se explica por un verano con mucha disponibilidad de forraje, pero de poca calidad, porque los productores no tomaron la decisión de suplementar, lo que llevó a una caída en la producción individual de los animales. La producción individual este verano –climáticamente favorable– fue menor que la del verano pasado, que estuvo afectado por la sequía. Por otra parte, en otoño la escasez de lluvias atrasó el desarrollo de las pasturas, lo que impidió que la producción se recupere como sucede en otros años”.

“Esta menor remisión genera un incremento en el costo industrial, ya que hay costos fijos que no se logran licuar si el volumen es menor. Tampoco es viable cerrar plantas, ya que están especializadas por productos”, explicó a Blasina y Asociados una fuente vinculada a la industria.

Según señaló Fossatti, “los productores están atravesando problemas de iliquidez y no han podido tomar nuevos créditos en momentos de mayor inversión. Desde el punto de vista de los resultados económicos, el ejercicio 2018/2019 va a ser similar al pasado. Los productores aún no logran recuperarse de la caída abrupta de precios en el 2015”.

En el ejercicio 2017/2018 los productores lecheros que integran Fucrea mejoraron el ingreso de capital al llegar a los U$S 263 por hectárea frente a U$S 237 del ejercicio anterior. El ingreso neto promedio fue de U$S 169 por hectárea con una renta promedio de U$S 93. “Cerca de un tercio de los productores no la cubrían”, dijo.

 

 

Alzas y bajas 

El año 2019 comenzó con señales positivas del mercado internacional, con precios que subieron de forma continua entre enero y abril en los remates de Global Dairy Trade, la plataforma electrónica liderada por Fonterra.

Sin embargo, esa racha alcista se cortó en la segunda subasta de mayo y confirmó un segundo ajuste negativo en el primer remate de junio, con una caída de 3,4% respecto al evento anterior, a US$ 3.423 por tonelada. El ajuste más marcado fue para queso cheddar con -14% a US$ 3.950 por tonelada. Y para leche en polvo entera, el producto más exportado por Uruguay,  el retroceso fue de 1,5% a US$ 3.138 la tonelada, aunque con esta acumula su quinta caída consecutiva.

 

Camilo Dos Santos

 

Algunos datos auspiciosos

Dar pelea ante el desanimo es clave, coinciden industriales y productores. Fuentes vinculadas a Conaprole expresaron que hay expectativas de que la recuperación en el mercado internacional, con mejoras en las ventas y el tipo de cambio favorable, pueda traducirse en  mejores números para la primavera.

Los datos de exportaciones de mayo son auspiciosos. Las solicitudes de exportación de lácteos dieron un salto 20% en volumen respecto a un año atrás con un fuerte impulso de la demanda brasileña.

Las exportaciones totales en mayo sumaron 20.425 toneladas, el volumen más alto desde noviembre de 2018. Y los envíos a Brasil en mayo fueron los más altos desde junio de 2017. Treparon 88% en volumen y 73% en valor respecto al mismo mes de 2018, con 7.881 toneladas por US$ 22,5 millones.

El auge de la ganadería genera un estímulo extra para la faena de vacas lecheras a precios muy atractivos. Aún así, la expectativa es que la producción pueda recuperarse en la próxima primavera. “Las condiciones están dadas para que la producción aumente. Las pasturas están desarrollándose correctamente y el menor precio de los granos –maíz y sorgo– facilitan la suplementación del rodeo”, explicó Fossatti.

La gripe porcina africana en China aparece con un factor bajista en el corto plazo, pero que podría generar oportunidades en el mediano plazo para la lechería. En un principio, podría generar una sobreoferta de productos destinados como alimento para los lechones. Sin embargo, en el mediano plazo, podría impactar de forme positiva porque se acelera la faena de vacas lecheras en China para llenar parte del espacio que deja sin cubrir la carne de cerdo, una reducción del stock y una menor producción interna que podría aumentar la demanda en el mercado internacional. Pero esa recuperación demorará en plasmarse en el precio internacional de la leche y, mientras, la lechería uruguaya sigue perdiendo productores.

 

Cada vez se faenan más vacas lecheras 
La falta de caja, el creciente precio de la carne por la demanda de China y el desánimo ha llevado a la faena de vacas lecheras a niveles históricamente altos. En los últimos 12 meses cerrados en mayo se faenaron 86.122 cabezas, la cantidad más alta desde que se llevan registros para un período de 12 meses, según surge de las cifras del Instituto Nacional de Carnes. La cifra representa un salto de 11% respecto al mismo período del año pasado.
La situación podría aliviarse para los productores que cuentan con recursos disponibles a partir de la recuperación de precios de la leche envasada ($ 1,3 por litro desde febrero y $ 1,47 que se espera a partir de  agosto), pero no se ha podido encontrar una herramienta financiera que permita hacer uso de esos fondos.

 

Producción: Cecilia Ferreira y Cecilia Pattarino

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