Fue gradualmente dejando el mundo figurativo hasta que en los últimas dos décadas de su vida su arte optó completamente por lo abstracto. Sus cuadros se convirtieron en grandes lienzos de rectángulos de color, que vistos de cerca dan la impresión de “tragar” al espectador. A Markus Rothkovitz, conocido a partir de 1940 como Mark Rothko, la falta de referencias lo llevó incluso a numerar sus cuadros en vez de darles un título.
El color del desprendimiento
Julio Chávez se presenta este fin de semana en el Teatro Solís con Red, una obra sobre los últimos años de Mark Rothko