20 de mayo de 2015 18:07 hs

En este momento, la alfombra roja de Cannes se encuentra bajo los focos del mundo. Sin embargo, no es por los motivos que desearían sus organizadores. A tres días de la entrega de la Palma de Oro, el evento cinematográfico de mayor prestigio del mundo es noticia por lo que visten en sus pies las estrellas femeninas a lo largo de la alfombra roja.

Para subir los 24 escalones que conforman la famosa escalinata que conduce a la sala “Lumière” del festival, es condición femenina vestir zapatos altos. Así lo informó la revista Screen el martes y desde entonces la indignación no para de crecer.

En un principio, la organización negó las versiones mediáticas. “El rumor según el cual el festival de Cannes exige tacones altos a las mujeres es infundado”, aclaró en un tuit el director artístico del festival, Thierry Fremaux. Las invitaciones de gala precisan: “Smoking, vestido de fiesta”, sin mencionar la altura de los zapatos.

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Sin embargo, los rumores no se fundamentaban en uno, sino de varios casos. Primero se supo que la seguridad había impedido la entrada a algunas invitadas que iban con zapatos bajos en la proyección de la película de Todd Heynes Carol, que tiene a Cate Blanchett como protagonista y que, irónicamente, presenta un trasfondo feminista. Lo mismo le sucedió a la esposa del director británico Asif Kapadia, quien en esta edición presenta su documental Amy sobre la cantante Amy Winehouse. Pero lo peor fue que retrasaran el acceso de una productora llamada Valeria Richter, quien tiene parte de su pie izquierdo amputado.

“Me señalaron los zapatos y luego me dijeron con los dedos que no. Estaba claro que tenía razones para llevar estos zapatos”, dijo Richter a la BBC Radio 5. “Les podía haber mostrado mi pie pero hubiera sido una situación un poco embarazosa”.

La controversia también fue comentada por algunos de los actores y realizadores que participan del festival, como la actriz Emily Blunt, quien actúa en la película Sicario junto a Benicio del Toro y Josh Brolin: “La verdad es que todo el mundo debería llevar zapatos bajos. No deberíamos llevar tacones”.

Fremaux terminó pidiendo disculpas. “Quizá hubo exceso de celo”, dijo en referencia a los guardias de seguridad.

El problema no es solo de necesidad o feminismo, ni siquiera de comodidad. Los tacos altos tienen un impacto negativo sobre distintas partes del cuerpo, de los pies a la espalda , lo que replantea una discusión entre lo considerado elegante versus lo saludable. (El Observador y AFP)

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