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18 de octubre de 2011 23:28 hs


Martín Melconian tiene 21 años. Estudia negocios internacionales en la Universidad Católica y practica natación. Pero este año quería crecer deportivamente. Por eso archivó los libros y se fue a España en marzo. El esfuerzo dio sus frutos: el martes alcanzó la marca para competir el año que viene en los Juegos Olímpicos.

Melconian compitió el domingo en los 100 m pecho de los Juegos Panamericanos de Guadalajara. Fue –hasta ahora– el único uruguayo en acceder a una final y pelear una medalla.

Sin embargo, en ninguna de las dos oportunidades pudo rebajar el 1.02.92 requerido como marca invitacional para ir a Londres 2012.



¿Qué es una marca invitacional?
A los Juegos Olímpicos irán los que consigan marcas A (que para el nivel uruguayo son inaccesibles). Los que hagan marcas invitacionales van a un ranking que la organización ordenará para completar el total de cupos que son 900. Pero además, los países cuyos nadadores no llegan a ese registro mínimo tendrán una invitación para la mejor marca técnica masculina y femenina. El cupo femenino uruguayo se obtendrá por esta vía porque las uruguayas no alcanzan las marcas invitacionales.




En la serie marcó 1.03.05 y fue sexto entre 20 nadadores. En la final mantuvo esa sexta ubicación pero el cansancio le jugó una mala pasada para poder rebajar su crono: 1.03.10.

Por esa razón pidió toma de tiempo para ayer. Los nadadores pueden apelar a este recurso cuando los torneos son avalados por la FINA y cuando hay una clasificación en juego a un gran evento internacional.

Y Melconian no defraudó. Puso, nadando solo, 1.02.71 alcanzando la marca olímpica y superando también el récord nacional.

El mismo lo tenía fijado en 1.02.89 desde el 6 de agosto de este año cuando compitió en el Interfederativo argentino.

Esa marca ya era olímpica pero como la competencia no tenía el aval de FINA no le sirvió para clasificar a Londres.

Melconian, el hermano menor de Gabriel que ya hizo este año marca olímpica en 100 m libre, resaltó el valor del entrenamiento en el Centro de alto rendimiento de Madrid, al que viajó el 14 de marzo de este año.

Allí pudo participar de varias competencias de nivel europeo y empezar a bajar su récord de 100 m pecho: lo llevó de 1.03.77 a 1.03.23 el 21 de mayo en Gijón.

Fue un paso fundamental: la primera de esas marcas la había logrado en el Mundial de Roma 2009 valiéndose de una súper malla Adidas de poliuretano, aquellas que la FINA prohibió a partir de enero de 2010 porque mejoraban escandalosamente el rendimiento de los nadadores.

Melconian tuvo que readaptarse entonces a las mallas de tela. Con algún tropezón, como quedar eliminado este año del Mundial de Shanghái porque no alcanzó los guarismos mínimos. Pero el martes logró su gran objetivo. Eso que hace que todo valga la pena: el esfuerzo, el textil y la soledad de la piscina.

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