25 de marzo de 2020 5:02 hs

Por María Eugenia Fernández y Diego Cayota

Hasta ahora la relación venía viento en popa. Dentro de las diferencias obvias que pueden existir entre la central sindical PIT-CNT y un gobierno de coalición encabezado por Luis Lacalle, el vínculo entre gobernantes y sindicalistas era fluido. Es que el gobierno movió algunas fichas para ayudar a esa relación, incluso de antes de asumir. 

“A mí me suena bien. Un nombre más que adecuado”. Esa fue la primera reacción del presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, cuando el nombre de Pablo Mieres comenzó a sonar para el Ministerio de Trabajo. Mieres fue confirmado en el cargo y, a partir de ahí, los trabajadores organizados y el gobierno tuvieron una relación fluida. 

Varias reuniones antes del primero de marzo, intercambios con buena receptividad sobre el anteproyecto de ley de urgente consideración, al que la central sindical calificó de “fabriquita de conflictos”, y hasta se planteó la idea de un “teléfono rojo” para tener línea directa. “Fueron dos horas de diálogo franco y abierto”, comenzaba un artículo en la página del PIT-CNT respecto a la primera reunión con el gobierno. 

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El compromiso de no modificar los Consejos de Salarios también fue destacado por la central sindical. 

Camilo dos Santos Autoridades del Ministerio de Trabajo y representantes del PIT-CNT durante una reunión por la LUCLa relación era fluida y al estallar la crisis por el coronavirus ese diálogo se mantuvo. El acuerdo entre el Sindicato Único de la Construcción y Afines (Sunca), las cámaras del sector y el gobierno fue un mojón importante. Más allá de alguna diferencia inicial, las partes lograron avanzar y desde este martes se paralizó la actividad en el sector. La flexibilización del seguro de paro, un subsidio por enfermedad profesional para el personal sanitario, fueron distintos los acuerdos que involucraron a ambas partes. 

Pero este lunes la central convocó a un apagón y caceroleo para este miércoles por la noche con el objetivo de reclamarle al gobierno que desarrolle medidas económicas para enfrentar la crisis desatada por el coronavirus. La medida, que tuvo “matices” dentro de la organización según dijo Pereira a El Observador, no cayó del todo bien en el gobierno que siente que es “injusta” y “desproporcionada” y fue recibida como un “cambio de tono” de la central.

“Por qué cambiar un tono de preocupación y solidaridad con la búsqueda de soluciones por una cosa tan ríspida”, se preguntó Mieres este martes en diálogo con radio Carve. Para el ministro de Trabajo se trata de un “exabrupto” contra un gobierno que lleva 22 días en el poder y que desde hace once se enfrenta a una “tormenta perfecta” que no fue generada por decisiones en la gestión. 

Ese "cambio de tono" se da previo al inicio de la ronda de negociación salarial que ya se anticipa como un momento de tensión entre las partes. 

Si bien Mieres aseguró que el PIT-CNT tiene “todo el derecho” de tomar esta medida, cuestionó si el gobierno “se merece” una medida como el caceroleo. El presidente Lacalle fue escueto para responder sobre este tema y aseguró que “no comparte” la medida pero que están “en su derecho”. “Nosotros estamos trabajando para mejorar la situación del país”, apuntó. 

Camilo dos Santos Jorge Bermúdez de la FUS saluda al ministro de Trabajo previo a una reunión

En diálogo con El Observador, el presidente del PIT-CNT defendió la postura adoptada por la central sindical y dijo que “detractores va a haber siempre”. Incluso, destacó la respuesta del presidente que si bien no comparte la medida entiende que es parte del derecho de protesta. 

“Hay que poner las cosas en su lugar. Nosotros le enviamos medidas al gobierno hace varios días. Se necesitan respuestas para los sectores más vulnerables que hasta ahora no han sido contemplados”, dijo en referencia a las decisiones tomadas. Pereira insistió en que las medidas tomadas van en la dirección correcta pero las calificó de “insuficientes” y resaltó que en el tema sanitario están alineados con el gobierno. 

La propuesta de realizar un caceroleo salió de la Federación de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (Fucvam) y fue analizado por el Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT el domingo, según explicó el dirigente de la Federación de Empleados y Obreros de la Bebida, Fernando Ferreira.  A los trabajadores sindicalizados les preocupa la cantidad de personas que estaban en la "informalidad" que dejarán de recibir ingresos.  

Lo que está reclamando la central, según Pereira, no está vinculado a sus afiliados sino a los sectores más vulnerables. “Nosotros tenemos algún grado de acuerdo en casi todas las ramas de actividad pero faltan respuestas”, dijo en referencia a personas que de un momento a otro vieron como sus ingresos caían hasta llegar a cero y mencionó a los feriantes, las unipersonales y un “etcétera infinito”. 

Para Pereira se trata de “sentido común” y dijo que se puede estar de acuerdo o no con las medidas pero descartó que sea una medida “destructiva” o "anti-gobierno". “Otros países han tomado medidas mucho más radicales que las que tomó nuestro gobierno. Es necesario darle un ingreso a los trabajadores para que puedan hacer la cuarentena”, señaló. 

Entre las medidas, la central solicita apoyar a los 400 mil hogares que dejarán de recibir un ingreso y asegura que eso tendría un costo de US$ 500 millones si se les otorga el salario mínimo nacional, que actualmente se ubica en $ 16.300 mensuales.

La medida de caceroleo se toma para respetar lo dispuesto por las autoridades ante la emergencia sanitaria. "Nos encantaría convocar una movilización en las calles pero no es responsable", apuntó. 

El presidente del PIT-CNT reconoció que el horario de la convocatoria fue un “error” porque coincide con el aplauso diario que están realizando los vecinos para reconocer el trabajado del personal de la salud. “Nosotros nos partimos las manos aplaudiendo todos los días. Son nuestros compañeros de la Federación Uruguaya de la Salud y de la Federación de Funcionarios de Salud Pública”, apuntó.

Entregan bandejas de comida

La central sindical está desarrollando toda su "red de solidaridad" , según expresó el presidente. En distintos puntos de Montevideo, los trabajadores están repartiendo bandejas de comidas para los sectores más vulnerables. "No se trata solo de hacer propuestas. También estamos ayudando", dijo Pereira. 

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