19 de diciembre 2023 - 13:59hs

Luis Alberto Lacalle Herrera fue el primer presidente uruguayo en viajar a la Antártida. En uno de esos viajes, se rompió el techo del avión, empezó a faltar el aire y Lacalle pegó un grito que hasta ahora lo sorprende: "¡El Fénix no baja!". En otro viaje, acompañado por su hijo Luis Lacalle Pou –que partió este martes, 30 años después, hacia el mismo destino como presidente– se reencontró con una imagen "impresionante".

En entrevista con El Observador, Lacalle Herrera señala que desde su corto período como diputado –interrumpido por el golpe de estado de 1973– tuvo una preocupación por la Antártida, hasta el punto de presentar un "proyecto sobre el Instituto Antártico".

"Creo que es un destino importante para las Fuerzas Armadas y para los científicos uruguayos", sostiene.

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Leonardo Debra Visita a la Base Científica Antártica Artigas, en la isla Rey Jorge de la Antártida; marzo de 2017

También como senador fue hasta allí en 1989. En aquella ocasión, dejó una placa y dijo:

—Resérvenme un lugar para cuando vuelva de presidente.

Más tarde ese año, ganó las elecciones y presidió el país entre 1990-1995.

En enero de 1993 se volvió el primer presidente en viajar a la Antártida. En el avión lo acompañaba su ministro de Educación y Cultura, Antonio Mercader, los intendentes de Paysandú y Tacuarembó, Jorge Larrañaga y Sergio Chiesa respectivamente, y el embajador de Estados Unidos.

Lacalle recuerda que cuando volaban desde Punta Arenas (Chile) a la base chilena para entonces ir a la uruguaya, él iba viendo un cassette de televisión y escuchó un ruido: "pum pum pum". Luego vio humo.

—Bueno, sonamos— se dijo.

Pensó que se había prendido fuego el avión. En realidad, había un agujero en el techo por donde entraba aire a -50°C.

Se le acercó el edecán de Fuerza Aérea.

—El avión está bien, presidente, hay una chapa salida.

Lacalle fue a donde estaba el resto de las personas. Había un agujero que hacía un ruido, como rugiendo. Se empezaron a quedar sin aire y el presidente pegó un grito.

—¡El Fénix no baja!

"¿Por qué lo dije? Nadie sabe...", narra Lacalle. 

Él empezó a repartir sánguches; y la tripulación, salvavidas.

—Pero en el agua no demoramos ni dos minutos porque está congelada— les dijo el presidente—. Será para recoger los cadáveres.

De todas formas, la tragedia se evitó.

Lacalle todavía agradece al entonces coronel, hoy brigadier, Daniel Olmedo. Bajó el avión de diez mil metros a dos mil, para que entrara aire respirable y dio la vuelta.

Mientras regresaban a Punta Arenas, el presidente llamó a la Base Aérea N° 1. 

—¿Tiene el otro avión en orden de vuelo, coronel?

Sí, presidente.

—Mándelo que mañana vamos a la Antártida.

El segundo avión partió desde Montevideo para Chile.

"Y al día siguiente fuimos a la Antártida en el otro avión como para sacarnos el miedo".

Cedida a El Observador Placa de cuando Luis Lacalle Herrera visitó la base antártica General Artigas en enero de 1993

El viaje con sus hijos: Luis y Juan José

Durante su presidencia, Lacalle hizo otro viaje a la Antártida, pero esta vez acompañado por sus hijos varones: Luis y Juan José. El ahora presidente rondaba los 20 años. De aquella instancia no queda ninguna anécdota de un potencial accidente, pero a Lacalle le quedaron recuerdos.

Por ejemplo, de decirles a sus hijos que miraran por la ventana para presenciar algo "impresionante".

"Siempre fueron en enero los viajes, cuando se desprenden los témpanos. Cuando el avión va acercándose a la isla Rey Jorge, si vuela bajo, ver los témpanos flotando parece una flota de barcos a vela que van navegando y van desprendiéndose del casco antártico de hielo. El juego de la luz les provoca colores distintos: verdoso, azul. Es impresionante realmente".

Leonardo Debra Visita a la Base Científica Antártica Artigas, en la isla Rey Jorge de la Antártida; marzo de 2017

Alrededor de 30 años después, este martes Lacalle Pou partió hacia la Antártida, pero como presidente y con sus propios hijos.

Cuando llegue, recorrerá las instalaciones de la Base Científica Antártica Artigas. Se le hará un briefing sobre las investigaciones que se realizan allí y en el segundo establecimiento: la Estación Científica Antártica Ruperto Elichiribehety (Ecare) en Bahía Esperanza.

"Para nosotros significa mucho la visita de un presidente porque reafirma que la actividad antártica para Uruguay es una política de Estado", dijo el responsable de comunicaciones del Instituto Antártico Uruguayo (IAU), Michael González, a Cromo.

Actualmente el IAU desarrolla 16 investigaciones dentro de las áreas de geociencias, ciencias de la vida, ciencias sociales y humanas, y monitoreo ambiental, según un documento con los proyectos científicos del Programa Nacional Antártico 2022-2025 al que accedió Cromo.

Cuando Lacalle padre fue, dice que había proyectos biológicos y meteorológicos. El expresidente insiste con destacar el desarrollo científico que se realiza allí. 

"Se genera conocimiento y se aporta a la ciencia. No es una base militar. Es una base científica sostenida por las Fuerzas Armadas en cuanto al transporte marítimo de la Armada y transporte aéreo de la Fuerza Aérea, pero es una base científica. Incluso está prohibido tener armas en la Antártida, ni siquiera la pistola".

Señala que a su hijo lo acompaña un científico que también viajó con él.

"El doctor Bartolomé Grillo, que fue conmigo como senador y fue conmigo como presidente, es el gran investigador del krill y de ahí la extracción de Omega 3. Eso es una contribución uruguaya de la ciencia muy importante".

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