La escasez de agua potable afecta no solo a nivel domiciliario, sino también a varias industrias y negocios. Entre estos se destacan l os relacionados con la gastronomía, que han visto incrementados sus costos de producción desde que comenzaron a sustituir el agua corriente por agua embotellada.
Aunque hay casos en los que se sigue utilizando agua de OSE para cocinar, la mayoría de los locales gastronómicos trabajan con agua embotellada, porque “cambian mucho los sabores”, aseguró a Café & Negocios Daniel Fernández, presidente del Centro de Almaceneros Minoristas, Baristas, Autoservicistas y Afines del Uruguay (Cambadu).
Las pizzerías, por ejemplo, ya hacen masa de pizza con agua embotellada. Y las cafeterías también funcionan de la misma manera. Eso "sin duda" ha afectado los costos , dijo Fernández.
Diego Battiste
Las pizzerías ya hacen masas y fainá con agua embotellada.
Todos los locales gastronómicos pagan agua comercial, cuyo costo, según Fernández, es cinco veces más alto que el valor de la cuenta de OSE que paga un domicilio. " Hoy tenemos que seguir pagando cinco veces más el costo del agua que usamos para lavar los platos y para limpiar, y también tenemos que pagar el agua embotellada”, agregó.
En varios lugares se compran bidones de agua de 20 litros y muchos restaurantes compran el agua que hay en la zona.
Todos los platos que salen cocidos “salen con agua envasada”, explicó, y la cantidad de litros de agua utilizada depende de la cantidad de público de cada local y de la cantidad de platos vendidos.
Gato Dumas
Los restaurantes trabajan con agua embotellada para que el sabor de sus platos no cambie.
Cambió la dinámica
En sectores industriales de panificadoras, galletería, refrescos, lácteos y dulces también se han dado cambios de dinámica desde que el agua de OSE no se entrega con la misma calidad que antes en el Área Metropolitana, comentó a Café & Negocios Fernando Pache, presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU).
No contar con la misma calidad y cantidad de agua “cambia el ritmo y hasta en algunos casos impide producir”, sostuvo, ya que en algunas líneas de producción no es posible trabajar con un agua con mayores contenidos de sal.
Y si bien los costos de producción aumentaron, porque varias empresas se abastecen con camiones cisternas y otras con sus propios pozos de agua (lo que insume un costo por la parte mecánica y eléctrica de la extracción), aún no se ha trasladado ese aumento a los precios que reciben los consumidores. Lo mismo sucede en el sector gastronómico, comentó Fernández.
En este sentido Pache aseveró que “no da para trasladar a precios, no está para subir los precios alegremente cuando está muy deprimida la plaza”.