Por definición el agua potable que recibimos en nuestras casas debe ser incolora, inolora e insípida, y en medio de una sequía que afecta al país y que ha dejado a parte del sur, como es el Área Metropolitana, con problemas de suministro de agua potable, agua con gusto a sal y con olor, eso no pasa. Pero en el norte la situación es diferente, el agua no falta, es potable y bebible. Parte de eso se da porque uno de los suministros de agua está dentro de un paisaje protegido bajo el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), donde el agua es pura.
Varias ciudades del norte se alimentan de agua subterránea, Tranqueras, por ejemplo, en Rivera, se alimenta directamente del Acuífero Guaraní, la tercera reserva de agua dulce más grande del mundo, y el de mayor potencial hídrico de Uruguay, del que (entre otros) forma parte el arroyo Lunarejo que está bajo el paisaje protegido Valle del Lunarejo, explicó a El Observador César Viera, propietario del establecimiento El Gavilán y guía turístico.
La Cuchilla de Haedo, donde se encuentran varios cursos de agua como el Valle del Lunarejo o la Cascada del Indio, es la formación basáltica de Arapey, lo que significa que es "como una gran esponja", "por más que llueva un montón los campos jamás de inundarán, gran parte del agua filtra hacia los puntos de recarga del Acuífero Guaraní", detalló. Por eso, conservar el agua es algo fundamental en ese lugar del país, de donde se extrae agua potable.
Esa zona forma parte de las Quebradas del Norte, una conservación de biosfera pampa que empieza en Valle Edén, en Tacuarembó, y llega hasta el parque Gran Bretaña, en Rivera. Además, allí existe un corredor biológico por el que ingresan a Uruguay una gran diversidad de especies de flora y fauna provenientes de Brasil.
Analía Pereira César Viera es guía turístico en el paisaje protegido Valle del Lunarejo. Las reglas del cuidado del agua
En una extensión de 30 mil hectáreas el área protegida está dentro de campos de privados, 350 productores rurales que deben seguir varias reglas para conservar el lugar y su biodiversidad, y el agua forma parte de ello, así como la fauna y la flora.
Para garantizar el cuidado una de las normas que se deben seguir es no plantar nada que no sea autóctono, lo que tiene que ver con el cuidado del suelo, del monte nativo y también del agua. Además, todas las plantaciones que se haga deben ser orgánicas y no pueden tener grandes extensiones.
Por otro lado, dependiendo de la cantidad de campo nativo y monte nativo que haya dentro de la delimitación de cada campo será la cantidad de ganado que allí se pueda tener. Por ejemplo, en un campo de 100 hectáreas (ha) que tiene 50 ha de campo nativo y 50 (ha) de monte nativo la cantidad de ganado (ya sea vacuno, ovino o equino) que allí se críe podrá ser la que entre dentro de las 50 ha de campo nativo, para así poder conservar el monte.
Analía Pereira En el paisaje protegido se puede ver ganado vacuno y ovino, ya que el área está dividido en campos de privados. En los últimos años la sequía "nos viene afectando de forma bastante grave", dijo Viera, "y no solo en Uruguay, no ha llovido en gran parte del mundo, y Latinoamérica está sufriendo bastante", agregó. Es por esa situación que conservar las fuentes de agua es algo a lo que debería prestarse mucha atención, aseguró.
"Acá tenemos la idea de la conservación de las nacientes, porque si contaminamos las nacientes contaminamos todo el resto. El agua que nace acá va al río Tacuarembó, Río Negro y Río Uruguay, y va a nuestro océano", mencionó.
Analía Pereira Parte de la Cascada del Indio, uno de los lugares dentro del paisaje protegido Valle del Lunarejo.
Turismo en un área protegida
Hace nueve años que Viera se dedica al turismo, y según contó, ese negocio se da en la zona en un acuerdo entre los guías turísticos y los productores rurales. Así, se garantiza que quienes visiten el área seguirán las reglas de conservación de la misma. Según detalló, el desarrollo del turismo rural se fue dando a la par de la delimitación del paisaje protegido, ya que al tener que seguir reglas de mantención del campo los productores no podían desarrollar emprendimientos agrícolas o ganaderos a gran escala, lo que afectaba en parte la rentabilidad de sus predios.
El paisaje protegido forma parte de los destinos que privados y actores públicos del departamento de Rivera quieren fomentar bajo la iniciativa Destino Binacional.
Para este guía, la conservación de los ambientes es parte fundamental de la recorrida, por eso, cuando los turistas o estudiantes llegan a conocer el lugar hace mucho hincapié en la importancia de cuidar la flora, la fauna y el agua, y no ver al sitio solo como un espacio verde de esparcimiento. "Acá está nuestro oro blanco, que vale mucho y que es el agua potable y dulce que tenemos y que podemos tomar directamente", aseguró.
Analía Pereira Arroyo Lunarejo "Es muy importante la conservación del ambiente, la flora y la fauna para que nuestra agua sea lo más natural y potable posible. Y para que no haya demasiada sequía, como estamos viendo hoy en día, ni tampoco demasiadas inundaciones", añadió.
Para conservar el recurso hídrico, en campos de la zona hay cachimbas o vertientes de agua desde donde se extrae agua para utilizar en las casas directamente. Además, en la zona es muy común utilizar tanques australianos de 5.000 litros para recolectar agua de lluvia para darle a los ganados, utilizar en huertas o para lavar cosas. "Utilizamos el agua de lluvia para no saturar las vertientes", dijo.
Analía Pereira Para cuidar el agua se deben seguir varias reglas en el Valle del Lunarejo.