América Latina es una de las regiones más afectadas por el crimen organizado en el mundo. El poder económico y la influencia de los grupos delictivos que se expanden con la
corrupción, socava la autoridad del Estado y el estado de derecho, causa enormes daños a la economía y aumenta los índices de violencia. Como consecuencia, en los últimos años la región "se ha convertido en una de las regiones más violentas del mundo", según el informe El crimen organizado en
América Latina manifestaciones, facilitadores y reacciones, compilado por Carolina Sampó y Valeska Troncoso.
América Latina se ha visto particularmente afectada por el crimen organizado, al punto que, México, Honduras, Guatemala, Venezuela, El Salvador y Colombia se encuentran entre los 13 países con mayor delincuencia organizada en el mundo, según el informe del grupo de investigación de datos,VeriskMaplecroft. En el extremo opuesto, los países de la región menos afectados por este flagelo sonChile, Cuba y Uruguay.
Uno de los aspectos críticos de la persecución de la delincuencia organizada es la dificultad para detenerla. De hecho, los sistemas penales evidencian cierta distorsión estructural, debido a que se castiga con mucho más eficiencia a los delincuentes subalternos y no a las cabezas de las organizaciones, lo cual según el informe "fortalece la imagen estereotipada de un delincuente pobre o violento, dejando con lentitud y burocracia a los altos delincuentes organizados". Por otro lado, el sector gubernamental también se ve afectado debido a las presiones y amenazasa sus funcionarios para colaboren con la delincuencia organizado, al igual que el sector privado que se ve expuesto a la extorsión.
Las consecuenciasdel crimen organizado afectan negativamente a los Estados más débiles y sus sociedades. Según afirma el Magistrado Alejandro Rebolledo, especialista antilavado citado en el informe, "en muchas casos la delincuencia organizada está beneficiando directamente al sistema financiero de los países" e incluso a ciertos paraísos fiscales que hacen la vista gorda. Por ello, mientras los países no logren fortalecer sus instituciones, seguirán siendo un atractivo para la delincuencia organizada.
Jerónimo Giorgi, es un periodista uruguayo dedicado a temas internacionales que ha colaborado con varios medios de América Latina y Europa.
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