La ropa, las toallas, los zapatos, el vestuario de Chelsea. Todo le llamó la atención. Con apenas 17 años lo metieron en otra galaxia. De los peligrosos callejones del Borro a la espectacularidad de Londres. A Jorge García no le daban los ojos para captar tantas imágenes. Por su cabeza desfilaron innumerables sueños. Y se hizo a la idea de vivir en Europa.
El infierno de Jorge García
Pareció tocar el cielo con las manos cuando lo llamó el Chelsea, mandó a su familia a estudiar inglés para ir a Londres y terminó su carrera de la peor forma