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16 de julio de 2011 23:48 hs

Quince años en la selección. ¿Qué reflexión le merece este acontecimiento?
Emoción, orgullo, placer y sobre todo, en lo personal, el hecho de haber podido disfrutar durante esos 15 años a fenómenos que marcaron épocas, y esas son cosas que uno va a guardar para siempre. Compartir lo que es sentir la camiseta celeste, esa cultura que me trasmitieron y también poder decir que lo que uno realizó dentro del fútbol tiene vigencia. Normalmente uno dice que el estar en una selección es el premio al profesionalismo, a la dedicación, a la disciplina. No es que lo comprás o te lo regalan, uno va en busca de eso.

¿Se acuerda de aquella primera vez en 1996?
Me acuerdo sí, en China y aparte fue un momento único. El día que te citan a la selección mayor uno no duerme, se pone nervioso, piensa en con quién te vas a encontrar, cómo va a ser el primer día, cómo te van a recibir, qué es lo que te van a pedir. Cuando te ponés la ropa de entrenamiento te mirás al espejo porque no te cae la ficha. Hacer una gira con el escudo de la selección, jugar. La verdad lo tengo como si fuera hoy. Pasaron 15 años pero el recuerdo lo tengo y te ayuda a valorar diferentes circunstancias. Muchos pueden decir no estoy jugando y estás recaliente, y sí, no te voy a decir que uno disfruta de ser suplente, pero valora el hecho de estar, sabe el lugar que ocupa, lo interpreta y lo analiza de esa manera. Muchos quisieran estar acá y solo 23 somos los que estamos.

Usted viene de antes porque estuvo en una juvenil.
Claro, pero la selección mayor es otra cosa. Yo llegué directo de Minas a la sub 17 y fue un paso enorme. Pero la mayor es el sueño máximo, yo jugaba en el campito y relataba los goles del Pato Aguilera, de Ruben Sosa, de Francescoli y cuando te toca estar con esos que uno nombraba y te toca compartir vestuario, festejar goles juntos, son cosas que no podés creer.

Después de su debut fue a la selección que concurrió a la Copa América de 1997, en la que se generaron problemas porque los jugadores de Peñarol no querían ir.
Sí, pero yo era un guacho, tenía 19 años y no estaba empapado porque no era de los referentes o de los líderes. Me acuerdo pero no lo viví directamente porque no tenía que tomar decisiones. Fue muy conversado luego del partido con Colombia, porque nos fuimos al aeropuerto. La experiencia fue espectacular. Primera Copa América en la altura de La Paz. Me acuerdo que Leo Ramos estuvo internado un tiempo largo en la habitación solo porque agarró una infección y perdió como cinco kilos.

Ahí apareció con un logo de la firma Nike en la cabeza.
Me patrocinaba Nike y me preguntaron si me animaba a hacer el logo para jugar. Era una época en la que uno podía hacer esas locuras porque era joven y me lo permitieron.

De ahí pasa al partido de las Eliminatorias de 1998 contra Ecuador en el Campus de Maldonado.
Claro, era un partido en el que matemáticamente teníamos chances pero se debía dar una serie de resultados complejos. Fue el partido de despedida del Pato Aguilera. Ese día había pocas probabilidades reales de clasificar pero la gente llenó el Campus.

Del año 1997 a 2001 no lo citan y vuelve poco menos que llevado por la gente para el Mundial de 2002.

Me lleva la gente por respaldo popular y a nivel periodístico también porque había una realidad que no se podía ocultar que era el rendimiento en Nacional y Cruz Azul. Y ahí se genera una anécdota. La primera citación que me hace Víctor (Púa) fue para el amistoso con Corea y me dice con sinceridad que mi situación era extrema. Fue en la Hostería del Lago, me agarró mano a mano luego del almuerzo y me dijo: “Sebastián, tu situación es límite porque es la única prueba que tenés”. Le comenté a Darío Rodríguez que me estaba jugando todo y ahí se genera un hecho del que no me olvido.

¿Qué pasó?
Son esos actos que marcan a las personas y voy a estar agradecido a Darío eternamente. Cuando vamos a salir a la cancha, en la charla en el túnel, Darío toma la palabra y dice: “Hoy, muchachos, jugamos pura y exclusivamente para el Loco, que se está jugando un lugar. Vamos a darle una mano”. Y marqué dos goles y ahí empecé a ganarme un lugar.

En el Mundial de 2002, ¿hubo mucho de mito o fue realidad todo lo que se habló?
Para mí se habló más de lo que realmente sucedió. Hubo mucho de telenovela. La situación fue que me había peleado con el Chino (Recoba) porque no me pasaba la pelota. Son hechos que pasan dentro de la cancha y quedan ahí, que han sucedido y van a seguir sucediendo. Hubo un 70% de exageración y un 30% de realidad. Ahora se pudo conseguir, pero es muy difícil que en un grupo de 23 todos nos llevemos bien.

Hubo un secreto que quedó guardado, ¿por qué Carrasco nunca lo citó?
¡Cómo que no! Me citó cuatro o cinco partidos.

Claro, pero Carrasco dijo algo que marcó el proceso porque no lo tuvo mucho en cuenta y se habló de algo extrafútbol por lo cual no lo citaba. ¿Qué era?
Es algo que va a morir conmigo. Lo único que puedo decir es que no era futbolístico y nada más. Tuve una charla con él, me brindó sus comentarios, respeté y cumplí con el pacto y lo voy a cumplir hasta el día que me muera. Futbolístico no era porque fui titular todo el proceso hasta que empezaron las Eliminatorias y me comentaron esta situación.

Luego llegó la etapa de Fossati.
Sí, y armó su grupo y no fui contemplado al margen de un amistoso con México. Me mandaron hacer el pasaporte y el visado para ir a Australia (al repechaje). Me llamó el gerente Osvaldo Giménez. Hice los trámites, pagué todo pero nunca me devolvieron la llamada por sí ni por no. Se pudieron haber manejado de otra manera, al menos un llamado. Quedamos con Ligüera con el visado y el pasaporte. Luego tuve una charla mano a mano con el Maestro al que le conté mi situación y me expresó su forma de manejarse y su pensamiento.

En esa charla con Tabárez en la que le explicó su situación, ¿había algo de aquello por lo que Carrasco no lo citaba?
La charla se basó en eso, le transmití al Maestro mi sentir y él me expresó su manera de pensar, su estilo de trabajo y yo tenía la posibilidad de optar pero me motivé con lo que planteó sin prometer ni crear falsas expectativas.

¿Lo va a revelar eso?
Soy de la vieja guardia. Soy de los Ostolaza, Carlitos De Lima, de los Polilla Da Silva, de los Saravia, Martín Lasarte, tenemos códigos. Sabemos qué se puede decir y qué es lo que no se puede dar a conocer. Generaría polémica.

Luego anotó el gol fundamental de la clasificación al Mundial. ¿Se siente tocado por una varita mágica?
Hay varias frases que te dicen elegido, que el de arriba te tira la varita mágica.

¿Y cuál es la suya?
Dedicación, profesionalismo, mentalidad positiva y ante la adversidad esperar que el momento va a llegar. Yo siempre me estoy preparando para el momento indicado. Por más que me molestó lo que dijo Farinela en TyC que dijo: “¿A Abreu a qué lo traen, para cebar mate?”. En mi carrera me tocaron momentos clave, entonces indudablemente te das cuenta de que algo hay que no sé exactamente qué es. Pero no lo llevo a la suerte porque si creyera en la suerte me quedo en mi casa todos los días, no entreno, voy derecho al partido si ya sé que la voy a embocar.

Hubo otro acontecimiento histórico que fue el penal que picó en el Mundial.
La definición más clara la dijo el Maestro: responsabilidad total, convencimiento y sobre todo valorar mucho lo que nos estábamos jugando. Después están las opiniones que son normalmente de quienes nunca entraron a una cancha y opinan de una irresponsabilidad de algo que nunca vivieron. Yo, como no me considero una persona todóloga, hablo de lo que considero tengo fundamentos. Pero hay muchos que opinan y nunca estuvieron ahí. No es discriminar pero para opinar de algo con tanta vehemencia tenés que haberlo vivido.

Hay que tener mucha sangre fría.
No es sangre fría, se entrena. Para mí no es sangre fría. Es lo mismo que patearlo fuerte, es dirección y tratar de engañar al golero. Hay convicción y entrenamiento. Hay muchos aspectos que uno analiza. Hay psicología también.

¿Qué plan tiene, va a seguir, se va a retirar?
Nunca voy a dar un paso al costado de la selección al margen de que no sea tomado en cuenta. Si me necesitan voy a estar. Lo tomo como un militar, si te llama la patria aquí estoy yo, como dice la canción.

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