16 de junio de 2013 21:03 hs

El Movimiento de Participación Popular (MPP) sigue siendo, hasta que las urnas demuestren lo contrario, el sector mayoritario del Frente Amplio y, por tanto, de su futuro también depende buena parte de la estrategia que asumirá la izquierda en los próximos meses. La estrategia electoral y, dentro de ella, la política de alianzas que el grupo del presidente José Mujica recorrerá en el futuro empezaron a ser marcadas en las elecciones internas realizadas en todo el país. En el MPP dicen están conforme con la concurrencia de las 9.500 personas que participaron durante toda la jornada. En las próximas horas se irán sabiendo los primeros resultados de esa compulsa.


En la interna presentaron sus nombres los representantes de dos tendencias bastante marcadas: una más radical que responde al histórico dirigente tupamaro Julio Marenales alimentada principalmente por militantes de base, y otra más alineada al gobierno de José Mujica y que tiene como principales referentes a Lucía Topolansky, Eduardo Bonomi y Ernesto Agazzi, entre otros.


En el momento de las alianzas, Mujica ha sido partidario de abrazarse “con sapos y culebras” como lo dijo varias veces antes de la elección que lo llevó a la presidencia de la República. En cambio, aquellos que tienen a Marenales como referente entienden que hay que ser más exigentes al elegir a los compañeros de camino.

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Los que critican la política de alianzas más permisiva se basan, por ejemplo, en casos como el del senador Jorge Saravia que, luego de ser electo senador por un acuerdo con el Espacio 609, regresó al Partido Nacional y se quedó con la banca.


Las elecciones a padrón abierto que realizó ayer el MPP servirán para renovar 45 titulares y 15 suplentes de su Dirección Nacional. También los integrantes de las comisiones de ética y disciplina, la comisión fiscal, y el fondo solidario.


Hubo unas 200 mesas en todo el país que estuvieron abiertas desde las 9.00 a las 17.00 horas, y participaron personas mayores de 14 años con su cédula de identidad.
A los electores se les presentó una lista única con 150 candidatos para sumarse a la Dirección, ordenados alfabéticamente, sin distinción entre dirigentes de base, legisladores, ministros o jerarcas de gobierno.


Los electores tuvieron que marcar con lapicera unos 20 candidatos de los 150 que componen la lista. Al lado de cada nombre había un casillero en blanco para dibujar la cruz.

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