EO Los US$ 5 por kilo de novillo en cuarta balanza se han obtenido en negocios puntuales, para lotes voluminosos de novillos especiales, afirmaron distintos actores del sector.
En un escenario de gran demanda por todos los ganados, el interés principal de la industria frigorífica es acceder a ganados de buena terminación y pesados, que escasean, y desde hace una semana se empezaron a concretar negocios a US$ 5 por kilo.
La escalada de precios colocó al novillo especial en Uruguay por encima de los valores de la Unión Europea (US$ 4,98), de Estados Unidos (US$ 4,90) y de Australia (US$ 4,60).
Y eso no es porque los precios en aquellos países estén bajos. Es un momento de altos precios en el mundo entero.
EO Esta semana el pedido de la industria frigorífica ha sido “no dejar pasar ningún ganado”, en un contexto de poca oferta y mercado muy demandado.
Para el 80% del territorio uruguayo que hasta ahora ha esquivado la sequía que golpea al norte, las lluvias de mediados de enero acentuaron un panorama de firmeza.
Al mejorar el estado de las pasturas radicalmente, el productor puede elegir el momento al que vender.
“Por la nitrogenación acumulada en los suelos, esta vez sí fue como que hubiera llovido pasto. Los verdeos, praderas y campos naturales explotaron”, dijo por su parte el consignatario Walter Hugo Abelenda.
Desde antes del verano los ganaderos estaban asustados por la falta de lluvias, por un segundo verano consecutivo de sequía que llevó a aligerar cargas y retrasar el precio de la reposición, deprimiendo el valor del ternero y su relación respecto al valor del ganado gordo, que se mantuvo firme –por encima de US$ 4– debido a la demanda de faena.
“La reposición no acompañaba el precio del gordo, y no porque la gente no fuera optimista en el mercado de la carne”, apuntó Abelenda.
El remate de Plaza Rural de la primera semana de febrero, con valores récord en prácticamente todas las categorías, fue el punto de inflexión que faltaba. Los terneros nunca habían promediado US$ 2,74 el kilo en un remate en los últimos 20 años. El atraso en la cotización de los terneros ambientó una suba extraordinaria de 25,7% desde los US$ 2,18 por kilo de diciembre.
Por otro lado, fue muy escasa la oferta de terneras para un remate de febrero –menos de 300 cabezas–; eso parece señalar una retención de vientres que se puede leer como una intención de pasar a una fase de más cría y aumento de carga que estaba latente por el escenario forrajero desfavorable que se presentaba hasta mediados de enero.
EO De Freitas valida que la vara quedó altísima, que se superaron las expectativas más optimistas. Aun así, considerando los valores actuales del gordo, la relación flaco/gordo se mantiene entre 1.05 y 1.10, por debajo de la media histórica de 1.20, “así que tiene terreno para caminar”. ¿Hasta dónde?
La matemática indica que, acompañando la firmeza del gordo y con el nuevo escenario forrajero, el ternero puede llegar a US$ 3 el kilo.
Un novillo de cinco dólares por kilo de carcasa tiene un valor por kilo vivo del orden de US$ 2,70 a US$ 2,75. De modo que la relación de reposición aún con un precio récord para el ternero de US$ 2,74 sigue estando muy cerca de la paridad.
Tomando en consideración que una relación de reposición “normal” fuera de 1.15, un precio posible del ternero se ubicaría entre US$ 3,10 y US$ 3,15. Es un precio que como valor promedio de los terneros es inédito.
A semanas de que empiece la zafra de terneros queda claro que en poco tiempo sabremos si esas referencias se alcanzan. ¿Un ternero de 300 kilos a más de US$ 600 por cabeza? Parece exagerado, pero ya tantas cifras parecían exageradas en el pasado que nada puede descartarse.
La ganadería tiene todo para crecer, pero también tendrá una competencia fuertísima por la tierra. Los precios agrícolas y los de los lácteos también están muy fuertes, mientras que la forestación seguirá avanzando sobre tierras de cría.
El precio de la tierra tanto en sus compras como en el arrendamiento empieza a moverse y en cualquier escenario a la ganadería le costará revertir una gradual pero persistente pérdida de área. La ganadería deberá crecer en carga por hectárea, incluso la cría.
Señales de firmeza
Las señales internacionales dan firmeza. Las faenas en el eje de las 50.000 cabezas, con una industria operando a todo trapo y con expectativas de que en 2022 pueda ser superado el récord de faena del año pasado –¿se llegará a los 2,7 millones de cabezas?– dan una señal de confianza a la producción y eso se refleja en el salto de la reposición ocurrido en vísperas de la zafra de otoño de terneros.
En las primeras seis semanas del año 2022 ya fueron faenadas casi 50.000 cabezas más que en el mismo período de 2021, la mayoría novillos precoces.
Según el broker de carnes y consignatario Alejandro Berrutti hay oportunidades de exportación a mercados fuera de China –que aumentará otro 10% su demanda este año–: “En la Unión Europea, en el Este de Asia y en el Pacífico sudamericano hay faltante de carne en los países que se abastecen desde Estados Unidos, que como le da la prioridad a China sale de otros mercados”.
“La apuesta a la ganadería se va a acentuar”, sostiene, “porque las tendencias son más que positivas”, sostiene.
Queda otro número que empieza con cinco por alcanzar. Por ahora la estimación de faena de animales de corral es de 450.000 cabezas, ¿llegará este año a las 500.000?
EO Las cifras
49,8% creció el ingreso por exportaciones de carne vacuna en lo que va de 2022, comparado con igual lapso de 2021, totalizando US$ 241.393 millones; se colocaron 57.306 toneladas peso carcasa a un promedio de US$ 4.846/ton, con base en datos del INAC.
70% de la carne vacuna exportada en 2022 se colocó en China, 39.913 toneladas peso carcasa, lo que marca un crecimiento de 39,1% respecto al embarque hacia ese destino al inicio de 2021, con base en datos del INAC. Al inicio del año pasado China llevó el 55% y en el primer tramo de 2020 el 49%.
Juan Samuelle Ganado de la raza Angus.