Los personajes desagradables ejercen una fascinación extraña en algunos espectadores. Ver desde la comodidad del sillón cómo sus acciones egoístas, interesadas y autodestructivas los terminan llevando a la perdición (que es lo que sucede recurrentemente) es uno de los pasatiempos preferidos de miles de televidentes. En estas producciones, que muchas veces son animadas, hay momentos de luz, pero la oscuridad siempre termina predominando en la personalidad de sus magnéticos protagonistas. Este viernes Netflix estrena la cuarta temporada de una serie que pone en pantalla el ejemplo perfecto de este fenómeno: BoJack Horseman.
El ocaso de BoJack Horseman
La cuarta temporada de la serie animada se estrena este viernes