Cambios desde la primavera
Cuando los terneros nacieron, en la primavera, el escenario de demanda internacional de carne vacuna era el mejor, impulsada por la fiebre africana de los cerdos que diezmó la producción de carne en China, disparó las importaciones, los precios y las expectativas.
Durante la primavera esos terneros que nacían eran los más valiosos de la historia. Y se pusieron en cría en el verano la mayor cantidad de vientres de la historia. La apuesta fue clara a producir lo más posible.
La venta de esos mismos animales seis meses más tarde, al destete, se está concretando con un escenario completamente diferente por la pandemia de covid-19 (coronavirus) que llevó el precio del novillo a mínimos de 2017.
El precio del ternero se forma principalmente por la expectativa sectorial, dos años hacia adelante. Por ahora el mercado sigue firme, ¿pero logrará mantenerse el optimismo en las ventas en las próximas semanas?
El precio del ternero promedió US$ 2,40 por kilo en pie en los últimos tres remates por pantallas virtuales (Plaza Rural, Pantalla Uruguay y Lote 21), ocho centavos o 4% más que en el mismo período del año pasado y un descenso de apenas 1% o tres centavos respecto a febrero.
Los terneros livianos, de menos de 140 kilos, promedian US$ 2,60 y los invernadores han mantenido la confianza de que la adversidad es circunstancial. La colocación ha sido hasta ahora amplia. Aunque el pico de precios por la categoría, como para el ganado gordo, se dio en la primavera cando se colocaban a valores de entre US$ 2,60 y US$ 2,80 por kilo vivo.
La caída ha sido de 30% en el precio del novillo gordo respecto al pico histórico de US$ 4,35 por kilo de carcasa, a US$ 3,10 la semana pasada. El ternero, a US$ 2,40 por kilo, está solo 10% por debajo de los US$ 2,70 de la primavera.
La Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG) referencia un precio promedio de US$ 1,75 por kilo para el novillo especial en pie –el más bajo en 16 meses–, mientras cotiza al ternero en US$ 2,39 por kilo. Como consecuencia, el índice flaco/gordo entre estas dos categorías fue de 1,36. El invernador tiene que apostar a que el precio del gordo mejorará significativamente cuando el ternero que compra esté pronto.
Para encontrar una relación tan adversa al invernador hay que remontarse a 2016/17. En aquel entonces una contaminación con etión afectó a la carne mientras la exportación en pie sostuvo los precios de los terneros y novillos chicos. Luego el ganado gordo fue subiendo y equilibrando la ecuación. La relación de reposición se mantuvo en valores relativamente altos, aunque con una tendencia a la baja durante 2017, 2018 y 2019 –con precios récord de hacienda gorda–. En 2019 la relación de reposición promedió 1,15, apenas por debajo de la relación de 1,16 de 2018 y muy por debajo del 1,30 de 2017.
La firmeza también se percibe en el mercado de la ternera, que promedió US$ 2,23 en los remates por pantalla, apenas 2% menos que los US$ 2,28 del mes pasado y un 9% más que los US$ 2,05 de un año atrás.
Apuesta y fragilidades
La intención de apostar a la cría o a la producción de vaquillonas se mantiene. Pero esa brecha se ha agrandado levemente, mostrando que la firmeza tiene fragilidades.
La diferencia entre el precio del ternero y la ternera está desde comienzos de 2019 en los niveles más bajos registrados. Es de 8% a 10%, cuando habitualmente entre categorías hay una brecha de 20% y más. Hay retención e interés en recriar y engordar lo que se pueda lo que lleva al precio de las terneras a superar holgadamente los US$ 2 desde comienzos de 2019, luego de ocho años por debajo de esta referencia. En el momento de mayor optimismo el diferencial fue casi cero, mostrando una fuerte avidez por aumentar la cría.
En el mercado de ganado para el campo no todo es firmeza. El ajuste fuerte ocurre en las categorías más próximas al gordo –negocios de corto plazo– tienen un descenso más acentuado. Por vacas de invernada se concretaron negocios esta semana entre US$ 1,40 y US$ 1,45, cuando a fines de 2019 superaban los US$ 1,9 por kilo.
Es decir, no está asegurado que los precios de la cría puedan sostenerse a lo largo de toda la zafra de terneros, que se estirará hasta junio.
Considerando la información recabada de las Encuestas de Preñez del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), la producción de terneros de este otoño debe ser la mayor de la historia, por encima de 2,9 millones. La diferencia promedio entre las tasas de preñez y destete calculadas según las Declaraciones Juradas es del orden de 10 puntos porcentuales. Con base en ese antecedente y considerando una tasa de preñez de 80,6% en 2019, la tasa de destete a esperar en 2020 será de aproximadamente 70% y de concretarse será la más alta desde 1993.
Por consiguiente, partiendo de 4,25 millones de vacas de cría, el destete de terneros puede estimarse en el entorno de los 2,975 millones de terneros, es decir 240.000 más que en 2018.
Además, por la sequía, los destetes se postergan y es factible que se demore la zafra.
Las máquinas de terneros
Uruguay viene manteniendo sus “máquinas de producción de terneros”. Las vacas de cría eran aproximadamente 3 millones en la década de los años 80 y fueron aumentando en unas 500.000 por década. En 2017 alcanzaron el máximo de 4,292 millones para descender en el entorno de 20.000 por año en los últimos dos años a 4,248 millones.
Con el foco en el avance del covid-19 en Turquía
La exportación de ganado en pie ha sido un elemento clave en el actual escenario de precios, le pone un piso al precio del ternero. Luego de un 2018 récord en exportaciones de ganado en pie, con 417.500 vacunos embarcados, 2019 cerró con 150.000 cabezas de ganado exportado en pie, cifra que debe mantenerse estable a lo largo de este año, pero también aquí hay incertidumbre: los casos de coronavirus en Turquía van en ascenso ¿cómo afectará eso a la demanda? Nadie lo sabe.
La actual referencia de precios para los terneros castrados de más de 180 kilos con destino a exportación es de US$ 2,25 promedio, por debajo de los US$ 2,55 logrados en 2019.
Queda todavía buena parte de la producción de este año por ser vendida. Se trata de un desafío fuerte para muchos, y para el sector criador de salir airoso será una confirmación más de que la fortaleza del corazón ganadero uruguayo.
Pero, hay muchas zonas muy complicadas por la sequía y los productores dan batalla. “Se han preparado para el invierno como pocas veces he visto en términos de compras de fardos y silos, también se han hecho muchos verdeos”, explicó el veterinario Santiago Bordaberry.
La esperanza de China sigue alentando. “Si retoma la demanda va a haber un mayor interés por vacas de invernada a pesar de haber descendido copiando el precio del ganado gordo”, dijo el consignatario José Aicardi.
Promediando esta semana pareció notarse una mejora en la demanda, originada justamente en la normalización del comprador principal de la carne uruguaya, donde 90% de los McDonalds han reabierto. Esas señales serán fundamentales en las próximas semanas para que los invernadores mantengan una disposición compradora capaz de sostener los actuales precios y consolidar a la cría como un sector en crecimiento, tal como pasó durante la primavera.
Producción: Cecilia Pattarino
Juan Samuelle