Ejercicio para escuchar la canción Heresy, de Lustmord: Cerrar los ojos. Escuchar. Dejarse llevar sin resistirse con estos sonidos extraños y remotos. Que pueden sonar a los magmas de Tangerine Dream o a las deformidades sonoras de un Brian Eno en su punto más retorcido. Una masa sonora que fluye lentamente, una descarga eléctrica e invisible que hace vibrar todo a su alrededor. Graves profundos y saturaciones agudas que hielan la sangre.
La estética gráfica de sus cds, los títulos de los temas, la iluminación y el ambiente general de sus presentaciones en vivo (él, sus computadores, amplificadores ye imágenes de fondo) colaboran con su mensaje.
Y también la congregación de espectadores vestidos de negro, tatuados y con actitud sombría. Pero Lustmord dice que en todo caso hay un tipo de música, pero no un mensaje ni nada por el estilo.
Todos esos factores pueden, a primera vista, respaldar la impresión de que se está ante un músico del diablo. Pero Lustmord lo niega en forma tajante: “no tengo ninguna relación con la Iglesia de Satán salvo de haber sido contratado para tocar en sus eventos. Soy ateo y, sí, tengo un sentido del humor muy sano”, añade.
Pero el en apariencia oscuro Lustmord se pone más serio cuando se le pregunta por el subgénero que, según la prensa especializada, ha contribuido a moldear: el dark ambient.
“Yo no soy quien ha creado el término dark ambient y no considero mi trabajo como perteneciente al género dark ambient”, comentó, desmarcándose de una etiqueta que, muy a su pesar, le calza a la perfección a la hora de bajar a tierra el tipo de música que está haciendo desde sus inicios, en 1990.
A partir de allí ha ofrecido su oscura mezcla de efectos y ambientes para colaboraciones con bandas que comparten una identidad estética, el caso de grupos de metal alternativo o ambient industrial.
También ha compuesto varias bandas de sonido para una de las áreas más rentables del cine de Hollywood: el terror. Películas como The Crow, Underworld, and Zoetrope (basada en el cuento de Kafka La colonia penitenciaria) y diferentes juegos de video, entre ellos el muy popular Master Of Orion III.
En estos días trabaja en un proyecto llamado Word as Power. “Es el álbum en el que estoy trabajado en este momento. Aunque he estado muy ocupado preparando mis shows (creando sonidos y videos para estos shows) mi plan es volver a trabajar en este disco en cuanto termine mis tours”.
Con seguridad lo que vendrá será un nuevo ticket de ida a una dimensión de la sublimación artística en la que Lustmord puede jactarse de la condición de ser de lo más original que puede encontrarse dentro de los referentes de la música con aires que meten miedo de verdad.