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El uruguayo alegre

Con Mini Glorias, el más reciente disco de Socio, Federico Lima se despojó de estereotipos, volvió al rock y usa su voz para expresar nuevas emociones

Los Socio: Fede Graña, Enrique "Checo" Anselmi, Federico Lima, Santiago Juan y Gerardo Gonzales

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03 de octubre de 2015 a las 05:00

Con Socio, Federico Lima dejó atrás lo que había construido con sus dos bandas anteriores: Loop Lascano y Miss Wichita. Para eso, apostó a la electrónica, a las guitarras acústicas y al pop. Sin embargo, para su tercer disco de estudio, Mini Glorias, decidió volver a sus raíces, reencontrarse a sí mismo a través de su voz y comenzar otro camino, más cómodo pero más rockero. Se deshizo de la oscuridad que lo caracterizaba para hacer un álbum alegre, romántico y climático.

Previo a su presentación oficial en el Teatro el Galpón, el viernes 16, en entrevista con El Observador Lima habló sobre Mini Glorias, las nuevas alturas de voz, la influencia de un viaje que realizó y despojarse de los estereotipos al cumplir 40 años.

¿Cómo fue tu reencuentro con las guitarras eléctricas?
Eso fue cuando estábamos haciendo el disco de No Te Va Gustar (El calor del pleno invierno, 2012). En el estudio había millones de guitarras, millones de equipos. Me dieron una para probar, apreté el pedal y me di cuenta todo lo que extrañaba eso. Fue impresionante. Hacía pila que no tocaba guitarra eléctrica. Tenía todas mis guitarras y pedales guardados en casa. Cuando volví, enchufé todo.

¿Por qué sucedió ese alejamiento?
El proyecto me llevó. Como la idea fue sacar una cosa solista, mi cabeza se orientó a hacer algo bien diferente para poder desmarcarme de todo. Si sacaba un disco medio parecido a Miss Wichita o Loop Lascano, no iba a tener nada nuevo para aportar. Era la oportunidad para explorar otras cosas, toda esa parte del folclore, por ejemplo. Pero eso me llevó a bajar los decibeles y hacer algo diferente.

¿Algo más pop?
Sí, era la oportunidad de hacer algo así y ver si me salía. Pero en el momento dije: "ya está". Me cansé y volví a lo otro.

¿Con las guitarras te sentís más vos?
Es como lo más natural porque siempre fue lo que hice. Siempre la idea desde chico fue tener la banda de rock y emular lo que miraba y escuchaba. Y siempre te va a gustar volver a ese lugar, es un lugar cómodo, tuyo. Escuchás los discos que tenías a los 18 años y te van a encantar igual aunque los hayas escuchado 25 veces. Están vinculados con tu vida. Y pasó eso: cuando volví con la guitarra, me di cuenta que era eso lo que me faltaba.

¿Cómo fue la búsqueda de encontrar de nuevo tu voz para este disco y animarte a hacer cosas diferentes?
Estas canciones nuevas me hicieron cantar más alto, como cantaba antes. Me reencontré con mis cosas y recordé que esto era lo que me salía bien, con lo que me siento cómodo. Cuando empecé a componer y hacer melodías desde ese lado, todo cuajó y fue más sencillo. Los discos anteriores de Socio eran más graves y tranquilitos. Esas cosas eran nuevas para mí, no estaba tan tranquilo. Ahora estoy más cómodo y seguro cantando. Me di cuenta que las canciones anteriores me costaban un poco más. En los ensayos antes tenía que concentrarme mucho, ahora es más fácil.

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¿Fue necesario hacer otra cosa para poder volver renovado?
Tuve que hacer eso para demostrar que podía hacer otra cosa. Me ayudó pila porque si yo no lo hubiera hecho, me hubiese quedado agarrado de Gris toda la vida. Y hubiera sido eso lo único que habría hecho. Socio me ayudó a salir de ese lugar, hacer otras cosas, reconocerme como bueno en otras cosas y que la gente también lo viera así. Y después poder volver y darme el gusto de estar más cómodo, habiendo incorporado un montón de cosas nuevas. Es como irte de viaje a un lugar que no conocés y después volver a tu casa.

¿Y el viaje mismo que hiciste de dos meses al sur de Asia también afectó la manera en que compusiste?
Sí, también hizo que cambiara todo.

¿Qué fue lo que quedó de ese viaje en el disco?
Las letras, por ejemplo. Karma es la más directa. Viví mucho la cultura budista e hindú, y vi esos cambios de culturas, el respeto que se tienen entre ellos. Para ellos ayudar a otro es algo que vuelve. Todo el mundo está contento y súper positivo. Vas aprendiendo otras cosas que te van quedando. Me quedó la imagen de que hay otra manera de vivir. Tienen una visión de la vida diferente. Ese fue el cambio, e incorporás mentalmente todas esas cosas.

¿Hay algún otro tema que refleje ese cambio?
El sonido capaz.

¿Es por eso que dice la letra de que una canción pueda salvarte?
Sí, la música para ellos es muy importante. Encontrás que la música está relacionada con la naturaleza, lo que escuchás es lo que ves. Vas a Nepal y lo que escuchás es igual al paisaje que te rodea. Ellos también tienen mucha relación con la música a nivel espiritual.

Hay una canción, Frenesí, que se desmarca del resto por el alcance que llega tu voz. Se impone de una manera diferente. ¿Cómo surgió?
Esa canción, con Revólveres y rosas, tienen en común que son las más "negras", más soul. Frenesí es una canción viejaza, tiene como 20 años. La hicimos con un amigo, Sebastán Peralta, que produjo del disco Aurora (2011). La hicimos para probar un teclado y un portaestudio que habíamos comprado. Aquel hizo una base, yo canté y quedó ahí. Y en ese tema nos hacíamos los langas. Para mí hacerte el langa era raro, no estaba en ese espíritu. Esta canción es mucho más sexy y las canciones de Socio eran mucho más sufridas. En este momento sí me podía permitir estas cosas. Las sabía hacer, pero no me daba el cuero.
En Uruguay tampoco se da mucho ese tipo de canciones. No es sexy Uruguay, para nada. Y este era el momento para esa canción, es un disco más sexy. Y lo que hice ahora fue la letra. Es uno de los temas que más nos gusta. Es re diferente a lo que escuchamos por la vuelta.

Llegar a los 40 años también te motivó a revisar un poco tu carrera y pasar raya, ¿cuál fue el resultado?
Justo cuando cumplí 40 hice el viaje, tuve la oportunidad de tomar distancia de lo que venía haciendo y verlo desde otro lugar. Siento que llegar a los 40, que vino de un par de años complicados, fue súper positivo. Recuperé alegría, me sentí contento con lo que había hecho. Cambié la manera de ver la vida, sobre todo con estereotipos. Es algo muy importante en la sociedad, nos modelan y nos encaminan en la vida. Lo que logré sacarme fue eso y ver las cosas de otra manera.

¿A nivel musical sentías que tenías estereotipos?
No, musicalmente siempre fui una persona bastante abierta. En realidad empecé a escuchar más música todavía. Jazz por ejemplo, y música clásica. También al hacer canciones soul y sexys. El estereotipo del uruguayo no es tan alegre y no se permite esas cosas. Me parece que Mini Glorias tiene eso: se anima.

Show

Socio presenta Mini Glorias el viernes 16 de octubre en el Teatro el Galpón con entradas de $ 450 a $ 600
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