26 de mayo de 2012 22:24 hs

El Poder Ejecutivo publicó un decreto que elevó de US$ 50 a US$ 300 el tope de las importaciones para más de 320 partidas de la industria electrónica con el objetivo de mejorar el desarrollo de este sector y elevar su competitividad, explicó a El Observador el director de Industrias, Sebastián Torres.

En la última Rendición de Cuentas, el gobierno decidió elevar de US$ 50 a US$ 200 el tope para las encomiendas postales internacionales de entrega expresa, cuyo peso unitario no exceda los 20 kilogramos , con excepción de aquellas que contengan productos gravados por el Impuesto Específico Interno (Imesi). Estarán exentas del pago de tributos que graven las importaciones, exportaciones y el tránsito, así como el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

No obstante, el decreto fija que para el caso de la electrónica, este tope estará US$ 100 por encima del resto de los bienes. La electrónica es una de las ramas prioritarias para el Gabinete Productivo.

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El director de Industrias explicó que los insumos básicos del sector electrónico –independientemente de su aplicación– son 90% importados. “Este es un sector de alto valor agregado en el cual la capacidad de creación, diseño y adaptación a las necesidades del mercado son claves. Actualmente incluyen en un gran porcentaje aplicaciones de software lo que le ha dado un enorme potencial y mayor incorporación de inteligencia al producto final”, destacó. Además recordó que el acceso a los mejores proveedores de partes “se ha simplificado” en los últimos tiempos debido al uso de internet.

Los componentes electrónicos son de bajo costo y para la etapa de diseño y desarrollo de las primeras producciones, las importaciones son de muy bajo valor. En las condiciones, actuales, en el caso que las compras eran menores a los U$S 100 se pagaba en Aduanas el 60% de recargo sobre el valor CIF (costo y flete).

Asimismo, en caso que se superaran los U$S 100, los couriers suelen cobrar U$S 30 por entregar la documentación en la Aduanas y si es necesaria la intervención de un despachante, se debe abonar un sobrecosto superior a los
US$ 100 por pedido.

“Estos hechos cambian la ecuación de competencia con desarrolladores que se encuentran en el primer mundo y tienen los mejores proveedores sin costos extras”, resaltó Torres. El funcionario añadió que este cambio no generaría un perjuicio para las arcas del Estado, ya que hoy en día los principales recaudadores son agentes privados (courier y despachantes).

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