Un nuevo modelo con herramientas para medir en forma consensuada la productividad, y mayor “flexibilidad” es lo que pretenden los empresarios para encarar la próxima etapa de consejos de salarios, que se inicia a mediados de año. La inquietud surge en función de la situación de incertidumbre a nivel internacional y las repercusiones que pueden recaer sobre la economía doméstica.
Mientras el sector industrial plantea acortar el plazo de los acuerdos para evitar un impacto profundo ante una eventual caída de la actividad –en oposición a las intenciones del gobierno, que quiere un horizonte de tres años–, desde la Cámara Nacional de Comercio y Servicio (CNCS) se entiende que medir la productividad de las empresas a la hora de las negociaciones colectivas es fundamental para pensar en parámetros de sustentabilidad de las empresas y también del empleo.
Desde el Poder Ejecutivo se pretende, según explicó días atrás el ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, que se incluya una ecuación de incremento compuesta por una parte fija que puede ser calculada en base a la inflación anual como piso, y la otra construida bajo un nuevo concepto de “desempeño” que sustituya al de “productividad”.
El presidente de la CNCS, Marcelo Lombardi, dijo ayer que se han realizado reuniones entre los empresarios, el Poder Ejecutivo y el PIT-CNT y que han encontrado “coincidencias en la necesidad de mecanismos de flexibilidad que adapten el sistema de consejos de salarios”. “Hasta ahora, como llevamos una muy buena situación económica este mecanismo ha funcionado con fluidez, pero no necesariamente lo hará en otros momentos de la economía”, sostuvo.
La CNCS organizó ayer un seminario titulado Negociación en tiempos de incertidumbre, en el que distintos analistas coincidieron en la necesidad de utilizar parámetros comunes para medir la productividad. También se apuntó a la descentralización de las conversaciones, ya que cuando se negocia por sector, la mayoría de las veces no refleja la realidad de todas las empresas que lo componen. La heterogeneidad de los sectores es vista como una dificultad más a la hora de las negociaciones y para ello se plantearon algunas alternativas mixtas como sustitución del modelo actual. Esto es, por ejemplo, mantener reglas generales básicas para un sector y abrir la posibilidad, a cada empresa, de negociar con sus trabajadores incluyendo niveles de productividad. Se explicó que al momento hay carencia de índices que puedan medir ese aspecto de la producción.
Para Ramón Pampín, de PwC una alternativa sería “establecer un criterio de mínimos como, por ejemplo, ajustes por inflación a nivel de ramas y trasladar a las empresas o a las unidades productivas lo que son otros elementos de negociación”.
En ese sentido también se pronunció Alfonso Capurro, de CPA Ferrere. “Lo que se necesita es tener buena representatividad sectorial. Un indicador global es mejor que nada, pero no tiene en cuenta la heterogeneidad y, entonces, puede ser un corsé demasiado grande”, dijo.
Como una forma de amortiguar el efecto de la heterogeneidad planteó “acuerdos con condiciones generales a nivel de rama, como puede ser ajuste por inflación, y dando plazo a las empresas para que negocien sus acuerdos de productividad”.
Pampín introdujo la idea de sumar una agenda común que trascienda la negociación salarial y logre una mejora en las relaciones laborales. El objetivo es tener puntos de coincidencia “para que se pueda tener confianza y sustentabilidad”.
Por su parte, Capurro mencionó la aplicación de salvaguardas sustentadas en cifras y no en conceptos vagos como sucede actualmente. “Algunos convenios dicen que si las condiciones cambian se revisará la vigencia del acuerdo, pero se pasaría mucho tiempo discutiendo si las condiciones cambiaron o no. Las salvaguardas deberían tener números, indicadores y variables a las que uno se pueda referir y que, automáticamente, dispare correcciones”, explicó.
Asimismo, coincidió con los demás especialistas que es difícil, pero necesario, “tener un buen diseño de productividad, con un indicador bien armado, que refleje la realidad de todos los sectores”. En tanto, Gustavo Michelin, de Universidad ORT, indicó que existe inquietud cuando una negociación colectiva no tiene herramientas para garantizar la sustentabilidad de las empresas y que ahí radica el desafío de los próximos consejos de salario.
PIT-CNT discute “incertidumbre”
lll Ante los planteos del sector privado, el director del Instituto Cuesta Duarte, Milton Castellano, dijo a El Observador que primero le “gustaría discutir cuál es el escenario de incertidumbre” que plantean los empresarios ya que “los informes del Ministerio de Economía y de los analistas privados indican que en los próximos tres años habrá un crecimiento promedio de la economía de 4%”.
Agregó que “por los planteamientos de la Cámara de Comercio parece que se estuvieran avecinando tiempos embromados”. Asimismo, sostuvo que en algunos casos ya se tiene en cuenta la productividad pero que no es fácil de manejar. “Hay sectores en los que se puede aplicar, pero en otros es verdaderamente imposible”, dijo Castillo.