7 de enero 2024 - 5:00hs

En este momento se está desarrollando el que probablemente sea el mejor entore de la historia. La tasa de parición en la próxima primavera será de las mayores registradas. Una alta proporción de las vacas se han preñado tempranamente lo que indirectamente mejora las perspectivas para el próximo entore. Cada lluvia que llega es un nuevo impulso, baja costos, genera más pasturas, mejora la productividad. La faena del año pasado, 2,3 millones de vacunos bajó por segundo año consecutivo, pero es un nivel de actividad que era muy difícil de lograr antes de 2017. La ganadería uruguaya lleva 20 años de cambios profundos, desde que en 2003 logró salir de la aftosa abriendo mercados en América del Norte. Ahora sale de la sequía también acelerando.

Aunque la faena de 2023 cayó 4,4% tuvo un comportamiento muy diferente en el primer semestre cuando bajó casi 20% respecto al segundo semestre cuando subió cerca de 15%. Al impulso de la faena se agregará en 2025 el de la cría que ocurren en este año pero se registran el año próximo. Este año será el de notar en las estadísticas oficiales un parición algo menor la primavera pasada.  Los coletazos de la sequía, así como una mayor salida de ganado en pie y una mayor faena de vacas. Un efecto amortiguado pero igual relevante de la sequía. Compensado por una buena parición en el segundo semestre 2024 que se expresará en una buena oferta de terneros en 2025.

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Esta escasez generará precios firmes por los terneros en el otoño, por una oferta moderada, un buen panorama forrajero y todo hace suponer que permanecerá la exportación en pie y un panorama estable para el novillo que puede estar entre US$ 3,40 y US$ 3,50. En la grilla de la última semana de 2023 el novillo cruzó los US$ 3,30, acumulando subas de 10% en dólares desde los mínimos de 2023.

Si no ocurre un imprevisto sanitario, o geopolítico (por ejemplo una invasión de China a Taiwan), esas referencias en gradual ascenso tienen lógica. Es la misma trayectoria de precios que ha seguido el precio del novillo en Brasil, y es el precio que se deduce de colocar la carne a US$ 4.000 por tonelada.  La relación entre precios de exportación y precios del ganado gordo va  regresando a la normalidad.

Es un escenario, bastante mejor al de 2023, y dentro de ese panorama lo más positivo seguramente vuelva a estar para la cría, que desde hace ya un buen tiempo se ha convertido en el segmento más firme y estable de la ganadería, un cambio histórico fundamental de los últimos 20 años. Esto es así porque habrá una disponibilidad de alimentos importante, forraje y granos. Con una oferta acotada el bajo costo de alimentación estimulará a la demanda. 

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La reactivación de los corrales será una de las grandes variantes de 2024.  De funcionar en la incertidumbre y con un precio de maíz a más de US$ 300 la tonelada, pasarán a operar con precios estables no brillantes pero con un costo de grano de menos de US$ 200 por tonelada. Un factor de demanda adicional por reposición. Para el criador el estímulo será agregarle kilos a sus terneros, novillitos y vaquillonas. El premio para el vendedor tendrá que ser importante. Esa disponibilidad de alimentos debe llevar a que siga el aumento en el peso de faena y a un cierto crecimiento de la faena. Las cosechas de maíz de Uruguay y Argentina serán abundantes y eso estimulará a la ganadería a la lechería.

El 2024 debe ser el año de curar las heridas de la sequía definitivamente y lanzar a la ganadería a un crecimiento en la segunda mitad de la década. Una muy buena parición en la primavera 2024 que será ofertada en el otoño 2025, una mayor reposición de vaquillonas, posiblemente el avance en créditos de carbono o biodiversidad en la segunda mitad de esta década y ojalá un esfuerzo más claro por diferenciar a la carne uruguaya libre de deforestación y con las menores emisiones posibles compensadas por montes nativos o cultivados son un camino claro para intentar pasar de los US$ 4.000 a los US$ 5.000 por tonelada exportada.

El 2023 fue de más a menos productivamente y en materia de mercados, hay una buena chance de que como viene siendo desde fines de noviembre el 2024 siga yendo de menos a más. Tal vez no se llegue a los tres millones de terneros el año próximo pero la producción estará cerca. El mercado difícilmente vuelva a tener los huecos de disponibilidad de carne que se generaron en China por la Fiebre Porcina o por la vaca loca en Brasil.

Como a la salida de la aftosa, Uruguay deberá persistir en la apertura de mercados y en lo que resta de esta década en desarrollar los nichos que serán cada vez más grandes de carne con un diferencial ambiental respecto a los vecinos.  Porque la competencia en el mundo seguirá siendo fuerte. Por ahora las proyecciones del Departamento de Agricultura de EEUU no son de un crecimiento de las compras de China, mientras Brasil y Australia seguirán presionando con sus ventas.

El mercado internacional

Brasil seguirá siendo una locomotora importante, un competidor de temer, pero  probablemente tendrá una moneda fuerte y un aumento en el consumo interno que en algo limitarán su potencial como exportador. Probablemente las exportaciones brasileñas aumenten en 100 mil toneladas en 2024 y se acerquen a tres millones de toneladas.

Acosada por la sequía que deriva de El Niño, Australia seguirá con una faena alta en 2024 y poniendo así un techo a los precios internacionales. Colocó 25% más carne en 2023 que en 2022 en China y así debe seguir siendo un participante importante. También Brasil pone un techo bastante estructural a los precios. Al igual que Brasil colocará unas 100 mil toneladas más de carne respecto a las ya muy altas exportaciones de 2023.

Como parcial contrapartida, EEUU seguirá con niveles muy bajos de producción y por lo tanto será un firme importador y un exportador debilitado, sus ventas a China han bajado como al resto de Asia y capta parte de los excedentes de Australia. Las ventas de EEUU al exterior serán las más bajas desde 2016 cuando una brutal sequía dejó a EEUU con muy poco maíz.

Entendemos que en este año ha empezado una fase más difícil en los mercados internacionales que exigirá  un énfasis mayor en la calidad y en la diferenciación. Si China se estabiliza pero Brasil sostiene su inercia de crecimiento las subas de precios serán limitadas, y la carne uruguaya tendrá la tarea de construir su precio en base a ausencia de deforestación, manejo del pastoreo, trazabilidad entre otros atributos. Con precios algo mejores a los de 2023, la disposición a invertir en este sentido estará presente.

 

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