Muchos de sus compañeros ya apenas saludan a Gonzalo Mujica o lo hacen a regañadientes cuando se cruzan al diputado disidente en el ambulatorio o en el Plenario de la Cámara.
Y si bien están obligados a seguir dialogando con él, casi ninguno da dos pesos por la futura relación de Mujica con la izquierda oficialista.
En el Frente ya no confían en el diputado disidente
Desde la izquierda creen que la ruptura con Gonzalo Mujica no tiene marcha atrás