"A la barra joven... no se pueden hacer fiestas, vamos a ser muy firmes con esto", dijo este martes el presidente Luis Lacalle Pou durante una conferencia de prensa en la que insistió en los cuidados de la población a raíz de los últimos brotes de coronavirus.
El mandatario firmó el 24 de junio un decreto en el que se permite la organización de espectáculos públicos si cumplen con un protocolo aprobado por las autoridades. Aunque algunos boliches comenzaron a abrir con la habilitación de las intendencias, lo que no están permitidos son los bailes por ser un evento en que resultan inevitables las aglomeraciones.
Sin embargo, casi todos los fines de semana se organizan fiestas clandestinas donde concurren decenas de personas, algunas en locales comerciales no habilitados o en casas particulares, convocadas por WhatsApp y otras redes sociales, según la información que maneja la policía.
"Vamos a inspeccionar y a multar porque esto atenta contra las medidas sanitarias", enfatizó Lacalle Pou este martes.
El lunes, el ministro del Interior Jorge Larrañaga dijo que la policía reforzará los controles sobre la realización de fiestas clandestinas, dando cuenta a las intendencias y a las fiscalías que correspondan, siempre y cuando se verifiquen los incumplimientos.
Estos controles se realizan desde que comenzó la pandemia, pero a partir del próximo fin de semana se reforzará el patrullaje a partir del pedido del presidente, informaron a El Observador fuentes de la cartera de seguridad.
Personal de Investigaciones de la policía de Montevideo trabaja con información referida a estas reuniones masivas, en las que sus asistentes reciben indicaciones sobre el lugar y la hora. En algunos casos, son los mismos organizadores los que comparten datos de las fiestas a través de redes sociales.
Este fin de semana la policía realizó 37 operativos en todo el país donde se exhortó a las personas a que evitaran las aglomeraciones y notificó a los propietarios de los locales u organizadores a cumplir con los protocolos sanitarios.
En caso de que un vecino llame al 911 y denuncie una fiesta clandestina, el proceso es similar al que se realizaba antes de la pandemia en caso de ruidos molestos o alguna situación delictiva.
Si la fiesta es en un local comercial, la policía se hace presente, pide al responsable que cancele el evento, solicita la identificación de los asistentes para elaborar un registro que es útil en caso de que algunos de los presentes tengan coronavirus, para hacer el seguimiento epidemiológico. Luego, se invita a las personas a retirarse del lugar. Si no cumplen con la solicitud, la policía puede actuar y dar cuenta a fiscalía.
Además interviene la intendencia departamental, con potestad para multar o clausurar el lugar
En Montevideo, durante el último fin de semana se realizaron 11 intervenciones, y la policía también actuó en Maldonado, Colonia, Cerro Largo, Flores, Rocha y Artigas.
En Bella Unión, más de 100 personas participaron de un baile, la policía evacuó al lugar y el organizador del evento declaró en la seccional y esta semana concurrirá a Fiscalía en compañía de su abogado, informó la fiscal Silvia Ferreira.
Al respecto, dijo que ese local "no es la primera vez que incumple" por lo que la policía acentuó los controles cerca de la zona. "Estamos haciendo un control desde el inicio de la pandemia. El PADO (Programa de Alta Dedicación Operativa) es el encargado de controlar en la noche porque todos los fines de semana hay aglomeraciones", explicó.
Problemas en el domicilio
Cuando las fiestas se realizan en domicilios particulares y durante la noche, la situación es más compleja. Para ingresar a la vivienda la policía necesita la autorización del dueño de casa.
En estos casos, el abogado penalista Germán Aller explicó que si la reunión es numerosa "se puede pedir que mantengan distancia o recomendar que se termine la fiesta" pero no hay normativa que permita "cerrar" el lugar.
En el caso que un vecino llame a la policía al escuchar ruidos molestos, podría haber desacato a la autoridad si la situación continúa una vez que concurren los efectivos.
Aller entiende que es la intendencia quien debe controlar este tipo de eventos. "Deberían ir inspectores municipales, si quiere puede ir la policía para apoyar en caso de desacato" y recomendó "apelar a la buena voluntad de la gente".
Campaña del MSP
El Ministerio de Salud Pública (MSP) dirigirá una campaña de comunicación hacia los jóvenes para prevenir los contagios de coronavirus entre esta población.
El director general de Salud, Miguel Asqueta, explicó a El Observador que si bien la población en general "aceptó las medidas", como el uso del tapabocas y evitar las aglomeración en lugares cerrados, hay "un gran número de personas sin mascarilla". Entre ellas, algunos jóvenes menores de 35 años que podrían contagiarse de coronavirus.
De todas formas, Asqueta no quiere "culpabilizar" a este segmento del aumento de casos en los últimos días. "Insistimos en que hay que minimizar los riesgos", enfatizó.