Nacional > Caso María

Familia de María a la niña: "Queremos pedirte perdón, hicimos todo lo que pudimos"

"No hubo nada que no hiciéramos para que no te fueras de Uruguay", leyó el tío de la niña en una carta abierta dirigida a la menor 

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13 de octubre de 2019 a las 17:52

La familia de María, la madre de la niña de siete años que fue entregada a su padre español el pasado viernes, convocó este domingo a una conferencia de prensa para leer ante los medios de comunicación una carta dirigida hacia la menor, así como para actualizar la situación del caso. 

El tío de la niña, Andrés Ugarte, fue el encargado de leer la misiva, dirigida hacia la niña de siete años, con quien tienen contacto todos los días a través de dos videollamadas que fueron recomendadas por una institución infantil española, similar al Instituto del Niño y Adolescente de Uruguay (INAU). Sin embargo, eso no está establecido en la sentencia judicial, por lo que la familia no tiene la garantía de que se vayan a mantener. 

Con la voz entrecortada, Ugarte leyó: "Queremos pedirte perdón. Hicimos todo lo que pudimos. Todo. No hubo nada que no hiciéramos para que no te fueras de Uruguay. Y también ahí, mamá, los abuelos, tus amigos en el consulado hicieron todo lo que pudieron para que no te fueras de ahí. Pero te fuiste. Te llevaron, mejor dicho. Gritaste mil veces, mil más, que no te querías ir". 

En una conferencia de prensa posterior a la lectura la tía abuela de la niña, María Laura Michelini, señaló que la familia necesita saber cómo está la niña, ya que tienen "poca información". "Queremos exigir que este proceso sea acompañado, que tenga la contención suficiente, la supervisión suficiente y la seguridad. No está con ningún adulto referente que haya convivido con ella o estado con ella en estos últimos tres años y medio", apuntó la mujer.

Ugarte leyó la carta en compañía de varios familiares y allegados de la madre. En la carta, la familia dejó en claro que seguirá haciendo todo lo posible para que la niña esté bien, así como para que las personas que deben cuidarla y escucharla lo hagan. En el relato, además, aseguraron que la primera noche la menor durmió en la casa de una amiga del padre, aunque ya en la segunda sí lo hizo en la casa de su progenitor. 

La defensa de la madre anunció que apelará el fallo español, aunque su tía, María Laura Michelini, aclaró este domingo en la conferencia de prensa que los plazos van desde 4 a 5 meses, por lo que la familia piensa en el "día a día" para no angustiarse. 

Ugarte también leyó: "Nos contaron que cuando te enteraste, dijiste: '¿Cómo puede hacerme esto esta jueza? Quiero hablar con ella. Todo el mundo sabe que los niños quieren estar con su mamá. ¿Por qué no me preguntan con quién quiero vivir?'. No sabemos, chiquita. Hay gente muy mala en este mundo. Pero también hay gente muy buena, y con la ayuda de esa gente vamos a seguir peleando".  

Otro de los reclamos de la familia es que en la sentencia no hay ninguna alusión a la posibilidad de visitas de familiares, además de la madre. Pese a esto, Michelini se mostró confiada en que la menor está "sintiendo" la "fuerza, el cariño y el amor" de su familia materna. "Pensamos que, de repente, puede existir un milagro que le llegue a ella", dijo. 

El viernes, horas después de que la menor fuera entregada a la policía catalana, la familia de María denunció que había perdido el contacto con la pequeña y que no sabía nada sobre su paradero. La madre se descompensó y debió ser atendida en un hospital público de Barcelona. "María lo que tiene es una gran tristeza, porque es una luchadora que acompañó (a su hija) en todo lo que tuvo que hacer a través de la Justicia", precisó su tía, Michelini. Además, la mujer agregó que en todo este tiempo María no tuvo un "proyecto de vida propio" ya que se dedicó a acompañar a su hija para que "pueda ir superando" toda la situación. 

Según el régimen que estableció la Justicia española, la madre podrá ver a su hija una vez por semana por un par de horas. Como vive en Barcelona, deberá trasladarse a Vielha para ver a la niña en un lugar previamente acordado, un viaje que le llevará cuatro horas de ida y otras cuatro de vuelta.

Un litigio de varios años

El litigio entre los padres comenzó a mediados de 2016, cuando la madre viajó a Uruguay para visitar a su familia, junto a la menor y con un permiso del padre que autorizó por varios días la salida del país. Sin embargo, la mujer decidió no retornar, ya que en el viaje notó comportamientos extraños en la menor y presentó una denuncia penal contra el padre, por violencia doméstica y también por la sospecha de que había abusado sexualmente de la niña. 

Ante esta situación, el hombre inició ese año un juicio por la restitución internacional de su hija y el caso llegó a Uruguay, donde una jueza y el Tribunal de Apelaciones de Familia ordenó que la menor fuera restituida a España. Sin embargo, a finales de 2017 la defensa de la madre presentó ante la Suprema Corte de Justicia (SCJ) un recurso de revisión, acompañado de la suspensión del viaje como medida cautelar. 

En junio de 2018 la SCJ rechazó el recurso de forma unánime, ya que los peritos no pudieron confirmar que la niña fue víctima de abuso sexual por parte del padre, aunque sí que presenció situaciones de violencia doméstica. De esta manera, el caso por la tenencia de la niña siguió en la Justicia española, que hace algunas semanas determinó que la custodia de la niña debía quedar en manos del padre. 

Desde el 4 de octubre la madre y la niña fueron alojadas en el consulado de Uruguay en Barcelona, ya que la sentencia española estableció que debía ser el cónsul uruguayo Juan Pablo Tagliafico quien cumpliera con la orden de que la niña fuera entregada a su padre. El cónsul se opuso a cumplir con la sentencia, ya que argumentó que "ningún consulado en el mundo es el brazo ejecutor de una sentencia judicial del país donde está alojado el consulado", según explicó hace unos días el canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa. 

La jueza española volvió a redactar la sentencia y estableció una nueva fecha de entrega. Así se llegó al viernes 11 de octubre, cuando la niña fue entregada a los policías catalanes y a un grupo de psicológas. La madre se descompensó minutos después y debió ser atendida en un hospital público de Barcelona. Su familia, en tanto, aseguró que apelará el fallo.

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