En un clásico marcado por el operativo de seguridad previo, con los hinchas mirasoles llegando antes de la hora 12.30 a la tribuna Scarone y luego con los tricolores cubriendo sus distintos sectores, la atención pasó a la cancha cuando los futbolistas aparecieron en el campo de juego, primero para la activación y luego ya para el partido.
Tras irrumpir en el césped prontos para el inicio del juego, los 11 jugadores de Peñarol fueron directo al sector de su hinchada para saludar a sus más de 2.000 parciales y sacarse la foto con su público de fondo.
Diego Battiste
Los jugadores de Peñarol con su hinchada
Nacional salió en medio de un marco de humo tricolor, con una bandera gigante en la Atilio y con una novedad: una imagen del Morro García que se elevó cuando aparecieron los jugadores, en algo nunca visto en las canchas uruguayas y que es muy habitual en el fútbol europeo.
Hubo saludos en el campo de juego entre los futbolistas, entre ellos varios con Luis Suárez: Brian Lozano, Mathías Aguirregaray, con pasado en la selección, y con Kevin Dawson, cuando se cruzaron porque el sorteo determinó un cambio de cancha.
D. Battiste
Suárez y Brian Lozano
“Olé, olé, olé, Lucho, Lucho”, le cantaron los bolsos a su número 9, quien volvió al clásico del fútbol uruguayo luego de 16 años.
El comienzo del partido tuvo una demora. El juez Andrés Matonte espero el OK y a las 15.34 se puso en marcha el partido.
La primera gran jugada colectiva la tuvo Nacional a los 7 minutos, con una buena combinación con Suárez como protagonista que culminó con una caída de Franco Fagúndez y con el primer reclamo de penal.
Luego, el partido tuvo sus primera amarillas. A Leandro Lozano en Nacional e inmediatamente a Yonatthan Rak por una falta de atrás a Suárez, que hizo recordar a lo que había dicho el zaguero aurinegro, de que al “Pistolero” había que marcarlo fuerte, aunque luego aclaró que era en broma.
D. Battiste
Suárez por la pelota
En las tribunas, las barras alentaban a sus equipos. Los bolsos cantaron su versión de la canción de La Vela Puerca Clarobscuro, mientras que los aurinegros respondieron, también con algunos gestos inapropiados a los tricolores que estaba en la platea de la Delgado y con la polémica canción que recuerda muertes de hinchas albos.
Diego Battiste
Suárez le pide calma a los hinchas
Suárez se enojó muchísimo con los hinchas albos y fue a pedirles que no tiraran cosas cuando atendían a Kevin Dawson en el arco que da a la Abdón.
El partido no tenía emociones. Todo era lucha y dientes apretados.
Diego Battiste
Festejo tricolor
“Somos locales otra vez”, cantaron los aurinegros en un momento de pausa de los tricolores, que luego retomaron la música y su fiesta.
Enseguida cayó el gol de Mathías Laborda en un tiro de esquina. Centro y cabezazo del zaguero en el cierre del primer tiempo.
Las tribunas tricolores explotaron. ¿Y la de Peñarol? Los hinchas aurinegros siguieron alentando como si nada hubiera ocurrido, algunos de espaldas a la cancha en el sector más de abajo, cercano al tejido.
Tras el festejo tricolor, hubo un diálogo entre Walter Gargano y Sergio Rochet. Cuando los jugadores estaban posicionados para reiniciar el partido, el capitán aurinegro cruzó hasta la mitad del campo albo y le dijo algo al golero locatario que se acercó al Mota.
Jugadores y dirigentes de Peñarol en el palco
Al finalizar el primer tiempo, los futbolistas aurinegros fueron a reclamarle algo a Matonte. Rochet también se acercó como para ver qué pasaba.
Cuando se iban a los vestuarios, Martín Rodríguez entró a la cancha y caminó junto a Dawson mientras hablaban algo.
En el entretiempo, en la zona de palcos sobre el sector carbonero, se pudo ver a Valentín Rodríguez viendo el partido junto a otros jugadores que quedaron afuera de la convocatoria. En ese mismo espacio estaba el dirigente aurinegro Jorge Niremberg, mientras que en otro, más hacia el centro de la cancha, estaba el Indio Walter Olivera.
El presidente de Peñarol, Ignacio Ruglio, y su antecesor, Jorge Barrera, decidieron ir a la tribuna junto a los hinchas.
El descanso tuvo silencio en las tribunas. Los parciales aflojaron las gargantas y la percusión.
El segundo tiempo comenzó con la incertidumbre de qué haría Leo Ramos para intentar revertir el 1-0 con el que el equipo de Pablo Repetto terminó arriba los primeros 45 minutos.
D. Battiste
El festejo de Suárez
Pero la historia tuvo un nuevo tanto de Nacional, un golazo de Suárez para el 2-0 que desató aún más las algarabía de los tricolores.
El 9 tricolor lo festejo agachado junto al sector del banco de suplentes de Peñarol, un gesto que llamó la atención y generó dudas sobre qué quiso hacer en su celebración, si era por algún motivo en especial.
Esta vez los hinchas carboneros quedaron en silencio, como buscando explicaciones, hasta que luego volvieron a cantar. En ese momento apreció la polémica gallina inflable de los hinchas de Peñarol en plena tribuna del Gran Parque Central. ¿Cómo ingresó y sorteó los controles de seguridad? Lo que se notó fue que no estaba inflada en su totalidad. Además, se prendieron varias bengalas rojas y bombas de humo.
D. Battiste
La gallina inflable en el Parque
Había movimientos preocupantes en la tribuna mirasol. Algunos hinchas se subieron al tejido y la policía comenzó a observar lo que ocurría con atención.
Justo en ese momento cayó el descuento con gol de Kevin Méndez. Luego, hubo incidentes, con lanzamiento de bengalas y piedras. Desde el sector mirasol volaron dos bengalas, una no llegó a la platea de la García y quedó en la cancha y otra sí llegó. Un hincha bolso la tomó y la mandó de vuelta a la cancha, al área aurinegra.
D. Battiste
Hinchas de Peñarol titando piedras
Los jugadores pidieron calma. Los de Peñarol querían que no se enfriara el juego cuando tenían el envión del gol, pero el partido estuvo detenido varios minutos.
Cuando se reanudó, llegó el tercero de Nacional por intermedio de Camilo Cándido, en una pelota que peleó, fiel su estilo, Alfonso Trezza, quien dejó solo con un taquito al lateral, que esta vez jugó de volante por la banda, que definió de derecha y que nuevamente volvió a marcarle a Peñarol.
El gol fue un mazazo para los hinchas aurinegros, que quedaron en silencio hasta que a los pocos minutos volvieron a alentar. “No tengas miedo, podés cantar”, corearon los tricolores desde la Abdón.
D. Battiste
La gallina inflable fue quemada
Los hinchas aurinegros se tomaron la cabeza cuando Rochet le tapó el gol a Ruben Bentancurt de forma notable, en la segunda gran intervención del Chino, quien quedó sentido por el esfuerzo.
El partido se acercaba al final y la historia se pintaba en tres colores, más teniendo en cuenta varias situaciones que Peñarol no supo aprovechar ante la fragilidad de la defensa local.
Por protocolo de seguridad, los jugadores y dirigentes aurinegros que estaban en los palcos se fueron minutos antes de que termine el partido. También los periodistas partidarios, luego de que un guardia los instara a retirarse porque la situación estaba “complicada” afuera.
D. Battiste
El festejo del Torito Rodríguez
Matonte marcó el pitido final y Nacional comenzó los festejos. En la cancha, los jugadores levantaron los brazos, Suárez saludó a los rivales y luego todos se fueron a la Abdón, donde tiraron pelotas a la tribuna.
En la barra aurinegra prendieron fuego la gallina inflable, que antes había sido colgada del tejido. Además, hubo fuego en los interiores de la tribuna Scarone cuando dejaban ese sector para retirarse en los ómnibus que los había traído.
D. Battiste
Suárez y una saludo a los hinchas
Los jugadores albos festejaron con sus hinchas y la siguieron en el vestuario, con abrazos y fotos. Mientras que los bolsos se quedaron en las tribunas, esperando la salida y festejando la victoria con canciones del club que bajaron por los parlantes y que fueron entonadas a toda garganta y alegría, para cerrar una fiesta que quedará en el recuerdo.