11 de abril de 2011 18:59 hs

Las puertas de una negociación entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para un acuerdo financiero a mediano plazo quedaron formalmente abiertas este lunes, al concluir su tarea la misión que examinó el cumplimiento de las metas.

Pero el gobierno del presidente Néstor Kirchner también está decidido a reclamar el respaldo del FMI en las futuras conversaciones con los acreedores privados para sacar a unos US$ 76.000 millones en bonos de la situación de moratoria.

Se espera que las conversaciones lleguen a buen puerto antes del 23 de setiembre, cuando se celebra la asamblea del FMI en Dubai, pero no están exentas de roces y desinteligencias.

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"Los organismos pasearon a (el ex presidente peronista neoliberal Carlos) Menem por todo el mundo mostrándolo como un ejemplo de políticas económicas", criticó el presidente argentino, líder de un ala progresista del gubernamental peronismo.

"Argentina saldrá de la situación de default (moratoria), pero lo hará sobre la base de un programa sustentable", dijo Kirchner.

Cuando el FMI se resistía a firmar una reprogramación de vencimientos a corto plazo en enero pasado, fue el Grupo de los Siete (G-7) países desarrollados el que torció el brazo de los negociadores más duros e inclinó la balanza en favor de Buenos Aires.

En un lugar privilegiado de la agenda de Lavagna figuran la negociación entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) para avanzar hacia la firma de un acuerdo de libre comercio entre ambos mercados regionales.

Pero a su vez Kirchner y Lavagna deberán oir reclamos por el congelamiento de las tarifas de servicios públicos resuelto después de la devaluación de 2002, que superó el 65%, a raíz de que la mayoría de las compañías están en manos de firmas europeas, que piden al FMI incluir el tema en la negociación con Argentina.

(AFP)

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