La entrada de capitales desde el exterior, alentada por el flamante grado inversor otorgado a Uruguay por Moody’s el martes, inundó de dólares la plaza local y se hizo sentir con fuerza en las pantallas de las mesas de operaciones y en las pizarras de los cambios.
Ayer el billete verde se descolgó de los $ 21 con una baja de 40 centésimos. La caída de 1,94% en el promedio de las transacciones interbancarias fue la más pronunciada en un día desde noviembre de 2009. Durante la semana, la principal divisa cedió 3,02% frente al peso uruguayo hasta cotizar a $ 20,858, desandando la suba de los últimos dos meses.
El martes, la deuda uruguaya recibió el espaldarazo del grado inversor de la calificadora Moody’s. Si bien el país ya contaba con el reconocimiento de Standard & Poor’s desde los primeros días de abril, la mejora de nota por una segunda agencia abrió una nueva canilla de inversiones.
El efecto sobre el dólar fue inmediato. Como explicó a El Observador el responsable de la mesa de operaciones de uno de los principales bancos locales, “el BCU antes aceptaba dólares como forma de pago de los títulos en moneda local. Ahora los inversores deben pasar antes por el mercado de cambios, comprar pesos y eso aumenta la oferta de divisas de manera importante”. Eso se debe a un cambio en la regulación bancocentralista que tuvo lugar en julio.
En la jornada de ayer se licitaron el equivalente a US$ 14,6 millones en letras en Unidades Indexadas (UI) con vencimiento a dos años. La demanda del mercado fue de US$ 42,5 millones.
Un indicador que muestra la evolución de la demanda por deuda uruguaya emitida en el mercado local es el costo que le genera la emisión al Estado. La tasa final que pagó el BCU por su última colocación en UI fue de 2,5% anual, muy por debajo del 2,95% pagado hace apenas 10 días por deuda de igual duración.
Los agentes de mercado reconocen que un conjunto de circunstancias contribuyen a despertar un renovado interés por parte de los inversores externos en la deuda uruguaya.
En primer lugar, la posibilidad de acceder a ella. Los fondos de inversión tienen un tope para sus colocaciones riesgosas. Aquellos que se rigen por las calificaciones de Moody’s, recién a partir del martes pudieron considerar la deuda uruguaya para ampliar su rentabilidad. De ahí el segundo punto: la deuda uruguaya es hoy una alternativa rentable frente a los títulos más seguros, que pagan tasas de interés en mínimos históricos.
Pero además, la región también contribuye. “Brasil apostó fuerte por una tasa de interés más baja y Uruguay la mantuvo. Eso hace que algunos inversores en Brasil empiecen a considerar la deuda uruguaya”, señaló otro agente de mercado.
No solo los operadores tienen esa impresión. El presidente del BCU, Mario Bergara, expresó su preocupación a mediados de julio por el efecto que puede llegar a tener la entrada de capitales del exterior en el tipo de cambio.
Durante una presentación ante empresarios de la Cámara Española, el jerarca dijo que “hay una preocupación de que comiencen a fluir más capitales de corto plazo en Uruguay y eso presenta un desafío de política económica concreta”.
Durante los últimos 30 días, el dólar en Brasil se mantuvo prácticamente estable frente al real, con una leve suba de 0,64%. En cambio, en Uruguay el billete verde cayó 4,55% durante el mismo período.
La preocupación de las autoridades pasa por el lado de la competitividad. Un encarecimiento muy pronunciado de la moneda uruguaya frente a la brasileña dificulta el acceso de los productos locales al vecino mercado, principal destino de exportación. Aun así, el Central se mantuvo al margen de la última operativa.