A un lado, el departamento de Treinta y Tres, a otro, el de Florida. El límite de Valentines está fijado por un cantero que lo divide de noroeste a sureste. Su vecino, Cerro Chato, otro pueblo de frontera, reposa sus tierras en Durazno, Florida y Treinta y Tres. Pero desde que la minera Aratirí se estableció en la zona, la división trascendió lo geográfico y se palpa en los comentarios de los vecinos, que modulan sus contradicciones con frases de cordialidad comunal.
Hasta el cuadro de fútbol quedó dividido
La instalación de la minera representa un antes y un después en la región, más allá de cuál sea la resolución final de Zamín Ferrous