3 de abril de 2014 17:26 hs

Las señales del mercado de dificultad en las colocaciones de los ganados a la industria frigorífica y de falta de precios y certezas en algunas categorías como por ejemplo la vaca, genera el riesgo en que el sector desacelere las inversiones que utiliza para intensificar la cría ganadera.


Esta opinión fue destacada este jueves por el ex presidente de la Sociedad de Criadores de Hereford del Uruguay, Ricardo Reilly, al intervenir en el panel de conferencistas sobre el tema de la carne en la primer jornada de la Expo Melilla.


El productor destacó los avances en el sistema productivo, como lo demuestra la mayor cantidad de faena de novillos de dentición incompleta que hace a la calidad de la carne que ofrece hoy el país.

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Esa aceleración en la recría de las hembras hace que haya en la actualidad una mayor cantidad de hembras que están formando parte del rodeo de cría que ya están dando terneros.


Además hoy se está capitalizando más de un siglo de selección genética en el Uruguay y que actualmente se está aprovechando por los productores y la industria para tener la carne que hoy tiene el país para exportar aprovechando su calidad diferencial.


Reilly dijo también que nunca el país había destetado tres millones de terneros, como está ocurriendo este año y con un stock récord de 12 millones de cabezas vacunas.
Pero agregó que hoy el productor que avanzó en el tiempo basado en señales y estímulos positivos, se encuentra en una encrucijada, recibiendo algunas señales que son algo confusas.


El conferencista trasladó una pregunta que se hacen los productores, cómo es posible que Uruguay teniendo la trazabilidad, teniendo las cajas negras en los frigoríficos y teniendo los mercados, se encuentra que en Brasil su colega logra un precio por novillos de US$ 0,40 a US$ 0,50 más por kilo a la carne.


Dijo además que la vaca tiene una doble finalidad: la de producir terneros y luego convertirse en un producto final que adquiere valor en la faena. Es el principal ingreso que tiene el criador y que después le permite hacer caja y promover todo lo que ha hecho. Intensificar los procesos, las inversiones realizadas para acelerar los ciclos productivos. Es imposible pensar en Uruguay en un productor fuerte y en una producción de terneros sostenida, si el productor no tiene ingresos por la vaca que destina a frigorífico o la tiene para vender a Brasil o no sabe el precio al que va a venderla.

Reilly sostuvo que los riesgos que se corren con estas señales es tener que desacelerar el proceso de intensificación, es decir volver al sistema extensivo. Es una herramienta que tiene el productor para usar ante cualquier señal, que puede ser de precio o de política o de ajuste fiscal.




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