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Impresión 3D: la próxima disrupción en la industria

La tecnología de fabricación aditiva se vislumbra como la nueva forma de producción. En Uruguay comienza a dar sus primeros pasos

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26 de julio de 2017 a las 05:00

La fabricación aditiva o impresión 3D consiste en la aplicación de material –plástico o metal– colocado capa a capa hasta formar un objeto concreto. Se "imprime" como un objeto de tres dimensiones. Dependiendo de lo que se imprima puede demorar entre 10 minutos y varias horas para tenerlo pronto.

Esta tecnología es utilizada en varias industrias en el mundo: automotriz, textil, juguetera, electrónica de consumo, de muebles, joyera, arquitectónica y fundamentalmente manufacturera. Cada artículo puede ser diferente, y va de la mano con la tendencia de la originalidad y, en casos como el de la salud, con la importancia de la personalización y de contar con una pieza única, como por ejemplo en el caso de las prótesis.

Un informe de EY Global sobre la impresión 3D afirma que esta industria creció el 28% anual entre 2011 y 2015, y se prevé que el incremento pueda ser del 25% para 2020. Señala además que las empresas alemanas son las más activas en cuanto a la implementación de la impresión 3D en los procesos productivos. A nivel mundial, los principales sectores con mayor participación de esta tecnología son el del plástico (38%) e ingeniería mecánica (29%).

Sin embargo, los costos elevados de las impresoras, la falta de competencia, la poca información sobre su utilidad, fallas en la unión de capas de materiales impresos y la escasez de máquinas capaces de imprimir piezas de calidad para uso final son factores que frenan la expansión de la impresión 3D.
En este escenario Uruguay no es excepción. Aunque varias startups utilizan esta tecnología para realizar prototipos, el uso en la industria, en sectores manufactureros o en el agro evoluciona de forma más lenta.

Intentos primarios

El primer falab –centro de fabricación digital– de Uruguay es Sinergia Tech, inaugurado el año pasado. Allí, emprendedores, artesanos y empresas de varios rubros acuden para utilizar las distintas herramientas a disposición, incluidas impresoras 3D.

Para el director y cofundador de Sinergia Tech, Maximiliano Pérez, esta tecnología se está utilizando "bastante" en Uruguay en la industria de la manufactura y en la agroindustria. "El problema es lo que está vinculado al diseño. En la impresión 3D la pieza final depende de un diseño. Hoy en día, las industrias o emprendedores no tienen la capacidad de desarrollarlo en forma adecuada", indicó.

Con la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) y la Cámara de Diseño del Uruguay (CDU), Sinergia Tech está embarcada en un "proceso de evangelización" de nuevas tecnologías, entre las que se encuentra la impresión 3D. "Lanzamos el Plan Potenciador Industrial, por el que visitamos empresas y los capacitamos de forma primaria sobre cómo incorporar nuevas tecnologías en sus procesos productivos. Ahí detectamos algunas problemáticas y hacemos una evaluación para comenzar a trabajar con esas tecnologías", explicó Pérez.

"Las limitantes para la expansión de la impresión 3D son la evangelización de las empresas y la capacidad de diseño". Maximiliano Pérez, cofundador de Sinergia Tech

La CIU comenzó a hacer un relevamiento para identificar qué socios utilizan tecnologías disruptivas, incluida la impresión 3D. Para su presidente, Washington Corallo, la impresión 3D "vino para quedarse". El directivo explicó que esta nueva forma de producir en un menor tiempo y casi casera, con pocos conocimientos, es un reto para los diseñadores, para los ingenieros y para la industria textil, de poder ofrecer productos diferenciados y atender esos nichos de mercado.

Según Corallo, la limitante para utilizar esta tecnología radica en la competitividad del país, no en los costos de los equipos o de la producción: "Implica tener acceso a mercados, escalabilidad, más costos energéticos. Esto es nuevo en Uruguay y hay que empezar a ver cuál es la reacción de los agentes productivos para ver si el país acompaña la instalación".

Prototipado

Las empresas que venden impresoras 3D o proveen servicios de impresión para terceros, tienen varios tipos de clientes: particulares, freelance, pymes y grandes industrias.

Para el CEO de Zona 3D, Alejandro Ferreira, en Uruguay las industrias que trabajan más con impresión 3D se relacionan con el prototipado de productos. "Algunas fabrican productos que van en packaging. Para las decisiones del cambio de diseño, imprimen una prueba y con ese insumo se toman las decisiones, viendo el nuevo prototipo de envase", explicó.

Ese fue el caso de una empresa láctea uruguaya. La compañía –que prefirió no ser mencionada– compró en Europa una máquina de envasado automático de helados, tarea que hasta el momento se realizaba de forma manual. El proveedor europeo solicitó que se le enviaran muestras para hacer ensayos y desarrollar la tecnología.

El encargado del proyecto explicó las dificultades que enfrentaron: "Al ser helados, es difícil exportar cantidades mínimas y se derrite. Hablamos de hacer muestras de cero; se complicó fabricarlas en poliuretano. Pero encontramos algunas empresas uruguayas que, mediante planos en PDF, hicieron la impresión que necesitábamos". La encargada de ese trabajo fue Zona 3D y el resultado fue similar al de un helado real envasado.

Mercado aún verde

El director de 3D Systems en Uruguay, Sergio Oberlander, entiende que para el desarrollo de producto está muy utilizada la tecnología 3D. Sin embargo, para industrias avanzadas como la automotriz o la sanitaria todavía no percibe posibilidades de expandir su uso.

12.100 millones de dólares es el valor del mercado actual de impresión 3D, según el informe publicado por EY Global.

Oberlander entiende que en algunos mercados en los que trabaja 3D Systems, como Argentina, Brasil y México, se visualiza una tendencia a usar productos de impresión 3D como definitivos. "Pero en Uruguay ese mercado todavía está muy verde", sintetizó.

Uno de los clientes de 3D Systems que innovó en la agroindustria fue José Matonte, técnico agropecuario y creador de una sembradora de alto despeje, junto a la empresa de servicios agrícolas Austrey de Durazno y al Taller Martínez de Soriano. "Cuando llegamos al momento de distribuir las semillas, teníamos que conseguir una pieza que no fuera de metal porque iba a resultar muy difícil maniobrar con ella. Nos contactamos con la gente de 3D Systems y nos empezaron a fabricar los prototipos de esas boquillas para la salida de las semillas", explicó el técnico. En 2015 empezaron a fabricar la pieza ellos mismos, luego de adquirir una impresora 3D.

Para el fundador de la startup Sur 3D, Alejandro Lozdziejski, el panorama es menos alentador. Sur 3D es una de las empresas mas reconocidas en el uso de esta tecnología y que ya vende su software a una empresa alemana que fabrica caramelos, además de buscar oportunidades en el mundo de la moda. La compañía se ha enfocado en el exterior, debido a que en Uruguay, por el momento, "no hay un mercado para hacer negocios", resumió el emprendedor.

Virtud en el diseño industrial

En el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), funciona desde el año pasado la Mesa de Fabricación Digital, que tiene como objetivo promover e identificar a las empresas que utilizan tecnologías disruptivas –como la impresión 3D– , tanto a nivel público como privado, y a sus proveedores.

Una de las encargadas del proyecto, Graciela Rego, indicó que en Uruguay se encuentran "buenos diseñadores" que pueden potenciar la tecnología. "Todo el diseño y llegar hasta el primer prototipo podemos cumplirlo en el país. Lo complicado es el tema de la escala; la industria metalúrgica local no va a ser como la alemana que imprime en 3D los autos de forma completa", explicó.


Caramelos 3D

Sur 3D generó un software que puede ser utilizado para personalizar objetos. El primer acuerdo que cerró fue con la fábrica de caramelos Magic Candy de Alemania, que vende en 100 tiendas alrededor del mundo y también de forma online. Es el primer gran cliente de la startup uruguaya.

Caramelos Sur 3D

Helados 3D

Una empresa láctea envió muestras de helados a una fábrica europea que prueba la tecnología para construir una máquina de envasado de estos productos. En un mes obtuvieron las 600 muestras de envases, realizadas en plástico, que fueron personalizadas luego de impresas.

Sembradora 3D

El técnico agropecuario José Matonte necesitaba una pieza para la sembradora que construyó y que utilizan 15 empresas. Elaborar esa "boquilla" con impresión 3D le permitió bajar costos –US$ 62 con fabricación tradicional en metal a US$ 1 con impresión 3D– y agilizar el proceso de fabricación. La vida útil de la pieza es menor.

Agro 3D



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