Repitió tres veces que lo que pasó fue un "infierno". Fue la palabra más descriptiva que encontró para contar qué pasó la noche del 12 de enero de 2021 en el módulo 3 del Comcar. Aunque después, describió algo muy parecido a un escenario de una película de salvajes: personas amenazadas por un fuego imparable y a "lanzazos".
Para la fiscal adscripta de Homicidios de 2o Turno Micaela Dávila, el incendio que mató a dos reclusos y dejó gravemente heridos a otros cinco "es lamentablemente una página más escrita en los libros de la vida carcelaria". Pero pese a una "sumamente compleja" investigación que costó "sudor y lágrimas" pidió la condena de cinco presos por la coautoría de homicidio muy especialmente agravado a la pena de 30 años de prisión, la máxima que se puede solicitar, según consta en el registro de la audiencia de juicio oral a la que accedió El Observador.
El motivo fue un conflicto previo entre la celda 20 y la 16. Pero esa noche de enero de 2021, según la teoría fiscal, los de la primera, tenían intención de matar. El que dio el puntapié inicial fue uno de los acusados, que en realidad se alojaba en la celda 19. Él "burló la seguridad penitenciaria", salió por el pasaplatos de su celda, fue hacia la 20 y logró romper el candado para permitir que sus cuatro cómplices salieran.
Así, los cinco, fueron hacia la celda 16 donde hicieron lo propio. Les rompieron el candado, los agredieron a "lanzazos" desde la puerta, les tiraron un colchón prendido fuego y, con la intención de "prenderlos fuego vivos", les tiraron líquido acelerante, describió Dávila. Las víctimas se desesperaban por salir, pero los acusados permanecieron parados en la puerta de la celda "lastimando a quien pretendiera huir de ese horno que era la celda 16".
Atravesando el fuego y las lanzas, cinco de ellos lograron sobrevivir, pero dos de sus compañeros murieron calcinados. La perito forense que analizó los cuerpos de los fallecidos declaró este lunes en una audiencia que presenció El Observador. Describió el nivel de quemaduras que tenían y que el motivo de las muertes estuvo vinculado a la intoxicación por el humo. Pero, a pedido de la fiscalía, también se detuvieron en los detalles: los dos tenían quemaduras hasta en las orejas y uno de ellos la sangre oscura, producto del incendio.
También declararon otras dos forenses que constataron las lesiones de tres de sus compañeros de celda. El diagnóstico coincidía: "exposición a fuego directo". Estuvieron meses internados en el Centro de Quemados, necesitaron injertos y todos corrieron riesgo de muerte. Uno de ellos también tenía lesiones de arma blanca, aunque la forense dijo no poder asegurar completamente que fueran de ese mismo día. Uno de ellos, sufre depresión del impacto estético de la cicatrices. A su vez, por estar preso no pudo acceder al tratamiento que debió haber tenido: utilización de múltiples cremas reparadoras y el control con cirujano plástico.
Dávila destacó que las investigaciones en cárceles son difíciles. "Se torna sumamente complejo tener la palabra de las víctimas, y ni que hablar de testigos. Nadie, pero nadie, quiere ser buchón. Le temen a las represalias y es sabido que la vida se vuelve moneda de cambio", ilustró. "La cárcel debería ser un lugar donde las personas cumplan la pena que les corresponde de acuerdo a las leyes de un país y su pasaje por ese lugar debería tener un fin de rehabilitación, reinserción, de resocialización. Resulta inadmisible que un lugar así, con esa finalidad, se preste para las atrocidades mayores como la que ocurrió el 12 de enero de 2021", complementó en la misma oportunidad.
Los abogados de los imputados —algunos de ellos cuentan con defensa privada y otros pública— alegaron que en ese momento "el lugar era una guerra" y se daba una lógica de "todos contra todos". Uno de ellos, Mathias Compañ, advirtió que ese día "la policía fue negligente" y hubo "corrupción policial".
A pedido de uno de los acusados, declaró como testigo un compañero de celda que no fue señalado por la fiscalía como autor del crimen. El joven dijo que esa noche los de la celda 16 buscaban "robar, copar" a la celda 20 para sacarles un teléfono. Dijo no saber cómo surgió el fuego, pero que él y sus compañeros se asustaron y quedaron pegados al baño de su celda.