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Interna blanca: un truco de cuatro que se encamina hacia un mano a mano

Pese a la actual diversidad de candidatos, los blancos tienden a la polarización electoral

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20 de julio de 2018 a las 14:33

Por ahora son cinco con opción a seis los precandidatos presidenciales del Partido Nacional. Las presencias de Luis Lacalle Pou, Jorge Larrañaga, Verónica Alonso, Carlos Iafigliola, Juan Andrés Ramírez Saravia y, tal vez, Enrique Antía parecen proponer una variada oferta presente y futura para los votantes blancos que en junio próximo deberán definir al candidato presidencial de ese partido. Sin embargo, los antecedentes en este tipo de contiendas auguran que la mayoría de los dirigentes que hoy se postulan para esa distinción irán quedando por el camino.

Y, hasta que se demuestre lo contrario, esa polarización tiene el nombre y los apellidos de Luis Lacalle Pou y de Jorge Larrañaga.

Desde que se instauraron las internas en el sistema electoral uruguayo, 1999 fue el único año en el que, debido a una durísima disputa con acusaciones devenidas de los hechos de corrupción cometidos durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle Herrera, las candidaturas fueron múltiples y los votos se dividieron mayormente entre el expresidente –finalmente ganador- y Juan Andrés Ramírez, aunque Alberto Volonté, Álvaro Ramos y Alem García también se llevaron lo suyo.

Pero desde las internas de 2004, el sanducero Larrañaga se ha quedado invariablemente con la conducción del ala wilsonista y se convirtió en el único intendente del interior del país en la historia política del Uruguay en tener una cierta proyección nacional.

Del otro lado, primero fue Lacalle Herrera quien se fortaleció como el líder indiscutido del bloque herrerista, liderazgo que posteriormente quedó en manos de su hijo Luis Lacalle Pou, quien amasó su caudal fusionando el viejo tronco con otras corrientes del nacionalismo.

Pero desde las internas de 2004, el sanducero Larrañaga se ha quedado invariablemente con la conducción del ala wilsonista y se convirtió en el único intendente del interior del país en la historia política del Uruguay en tener una cierta proyección nacional
En aquellos comicios de 2004 en los que Larrañaga se impuso ampliamente frente a Lacalle Herrera, la lista de precandidatos llegaba a agobiar: Francisco Gallinal, Sergio Abreu, Gonzalo Aguirre, Ruperto Long y Volonté fueron algunos de los que amagaron pero terminaron apoyando al líder de Alianza Nacional. A su vez, Arturo Heber se inclinó por Lacalle Herrera, y quedó en pie la minúscula precandidatura de Cristina Maeso que bajo el lema "Basta y Vamos" recogió un puñado de votos.

Falta casi un año para las internas de junio de 2018 y, dado los antecedentes, es tiempo suficiente para unos cuantos vaivenes más en el sube y baja de candidatos.

En 2009 la polarización fue idéntica pero la balanza se inclinó para el lado de Lacalle Herrera quien absorbió al precandidato Carmelo Vidalín, en tanto que la postulación testimonial se corporizó en el exintendente de Rocha Irineu Riet Correa.

En las pasadas internas de 2014, el incontenible ascenso de Lacalle Pou se impuso sobre Larrañaga en unos comicios de resultado incierto hasta que se abrieron las urnas. En las gateras quedaron las postulaciones del exfrenteamplista –y antes blanco- Jorge Saravia y de Abreu quien hasta pocas semanas antes de las elecciones se promocionó con carteles callejeros que prometían un "Suma y crece" que no prosperó.

Los casi desconocidos Alfredo Oliú y Alvaro Germano llegaron hasta el final de la contienda pero sin aparecer siquiera en las encuestas.

Hoy


Ahora, la polarización Lacalle Pou-Larrañaga quiere ser amenazada particularmente por la senadora Alonso y por el grupo de intendentes que conforman Antía (Maldonado), Sergio Botana (Cerro Largo), Eber Da Rosa (Tacuarembó) y Dardo Sánchez (Treinta y Tres).

Para el politólogo Óscar Botinelli, la carrera terminará más o menos como las anteriores. "La competencia real es Lacalle Pou-Larrañaga. Hay que ver qué hace el grupo de los intendentes, si van con su candidato o si apoyan a Alonso. Pero un juego de cuatro es muy difícil, el juego de cuatro termina en un juego de dos", dijo Botinelli este jueves en Subrayado. Falta casi un año para las internas de junio de 2018 y, dado los antecedentes, es tiempo suficiente para unos cuantos vaivenes más en el sube y baja de candidatos.
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