Cuenta Estela Huaman que el 6 de enero de 2013 sacó a pasear al perro de sus patrones por la rambla de Punta del Este. Como tenía las tareas encaminadas en la casa, se sentó unos minutos en un muro con el animal en su falda a mirar a los bañistas. En eso pasó otro perro, se peleó con el que tenía ella, la enredaron con la correa y la hicieron caer. Rodó por una escalera y golpeó sus piernas contra unas piedras.
Investigan si hay “trata laboral” en seis casos de domésticas
El último es el de una peruana que estaba en negro y a la que sus patrones –según ella– la enviaron fracturada a su país; pide US$ 80 mil, la cifra más alta reclamada en el sector