13 de septiembre de 2018 9:15 hs

El fiscal de Corte, Jorge Díaz, dijo este miércoles que no le parece "razonable" que el delincuente Jairo Sosa haya transcurrido un corto período en el hospital psiquiátrico Vilardebó, luego de asesinar a su abuelo de un disparo el 7 de abril de 2017 y haber sido declarado inimputable. Sosa, una de las principales figuras de la banda de narcotraficantes de los Chingas, ingresó a ese centro de salud en cuatro oportunidades el año pasado: las otras tres veces fue a solicitud de la Justicia de familia, por denuncias por violencia doméstica que le hizo su madre, Mónica Sosa, la líder del grupo criminal que hoy se encuentra en prisión preventiva. 

"Como ciudadano y como jurista no me parece razonable que una persona que haya sido remitida como autor inimputable de un delito de homicidio al poco tiempo esté en libertad", dijo Díaz en rueda de prensa en el Parlamento. "Es un viejo problema que pasa con aquellas personas que cometen delitos graves y que obviamente, como son considerados inimputables, no son remitidos a la cárcel sino a un establecimiento de de salud", agregó.

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En ese sentido, Díaz recordó el caso de Williams Pintos, el hombre que a fines de noviembre de 2017 violó y asesinó a Brissa González, una niña de 9 años a quien raptó mientras se dirigía a su escuela. Antes de ese episodio, Pintos había tenido cinco ataques sexuales, y había sido enviado al Vilardebó en dos ocasiones.

"Hay que hincarle el diente. Evidentemente no está funcionando como debería", concluyó el fiscal de Corte.

Jairo Sosa fue enviado a prisión preventiva por un segundo homicidio que perpetró el 21 de agosto, cinco días después de salir de la cárcel por un delito de porte y tenencia de arma. Para la Justicia, Sosa ahora es imputable.

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