En Uruguay, el juego genera debate. La polémica se centra en la autorización –o no– de los casinos online, un espacio en internet en el que los apostadores puedan acceder a juegos similares a los que encuentran en un casino físico, como ruleta, póker, black jack, slots y en una modalidad similar a la que hay en los slots físicos (un solo jugador o multijugador).
En los últimos 15 años, esta nueva modalidad de juego tomó fuerza a nivel mundial. Según José Luis Mauro Vera, senior manager de Consultoría en Riesgos Tecnológicos, en Ernst & Young Uruguay, la tasa de crecimiento global de esta industria se ubica aproximadamente en 11% por año. Actualmente, el mercado mundial supera los US$ 70.000 millones de ingresos anuales.
El regional manager para Latinoamérica del Grupo Codere, Bernardo Chena, dijo a Café & Negocios que Europa fue el primer lugar en el que el juego online se hizo realidad, seguido por países de Asia. Codere es concesionario del casino del Sofitel Montevideo Casino Carrasco & Spa.
Hace pocos años la tendencia llegó a Estados Unidos y, por último a América Latina. “Dentro de la región, Uruguay es uno de los que más está demorando en ingresar con el modelo de juego online”, según Chena.
Esto perjudicó al mercado uruguayo tanto en el sector público como privado. “Nosotros estamos pidiendo para operar el juego online desde hace por lo menos 10 años”, aseguró Ignacio Sarmiento, gerente general de Enjoy Casino & Resort. Además, agregó: “Somos el casino y resort más grande en Latinoamérica en cuanto a dimensión de negocios, y así lo validan los premios que recibimos año a año; pero no tener esta herramienta fundamental dificulta la competencia a nivel mundial”.
Lo que se pierde
El modelo digital está tomando cada vez más preponderancia en todos los negocios y, la industria de los juegos de apuestas no está ajena a las realidades de los negocios en general. En los países en los que el juego online está habilitado y regulado, es elegido por gran cantidad de usuarios: representa más del 50% del juego total en muchos lugares del globo.
En Uruguay los clientes cada vez los buscan más. Por lo tanto, si el Estado no se pone a la cabeza del juego online, el ilegal empieza a avanzar. Aunque la Ley 19.535 prohíbe la creación de plataformas para casinos uruguayos y también prevé la facultad de bloquear las direcciones IP de los sitios web extranjeros donde se ofrezcan casinos online, quienes de forma virtual buscan apostar lo consiguen. “Hay gente jugando en canales no autorizados; en casinos que están radicados en otros países”, afirmó Chena de Grupo Codere. Entonces, Uruguay está desperdiciando una oportunidad de conseguir ingresos por algo que –sin ser regulado– está sucediendo.
Para los privados que tienen una gran base de público extranjero, la prohibición del juego online también representa una pérdida porque sus clientes pasan a jugar en otros países.
“La persona que habitualmente tiene un presupuesto para juego busca otras alternativas. Si no puede visitar un casino físico busca jugar online y, si su casino de preferencia no tiene juego online, va a otro”, explicó Sarmiento.
En Enjoy, el 95% de los clientes son del exterior y, según su gerente general, en épocas de fronteras cerradas estos buscaron plataformas de juego en países como Perú, o Colombia.
No contar con una alternativa para mantener a sus consumidores durante los meses de pandemia en los que las fronteras del país estaban cerradas impactó de forma directa en la economía del casino de Punta del Este. Calculan que en los últimos 24 meses –en los que solo cinco pudieron estar abiertos– el lucro cesante fue de US$ 40 millones. “Si hubiéramos tenido una plataforma online, esa pérdida no se hubiera generado. Habríamos creado un servidor para que los 300 mil clientes que hoy tenemos en nuestra base de datos pudieran jugar de forma remota”, subrayó Sarmiento.
Llegar a más público
Los casinos físicos y los online son complementarios. Estos últimos llegan para sumar una nueva oferta a los clientes de un mercado ya establecido. “La modalidad online, lejos de canibalizar a la propuesta actual de casinos físicos, la puede potenciar”, explicó Vera de EY.
Por un lado, genera una mayor fidelidad para los consumidores tradicionales, ya que permite avanzar hacia una omnicanalidad en el relacionamiento entre la entidad y los consumidores.
Por otro lado, con una propuesta renovada en entretenimiento puede captar segmentos de la población a los que las propuestas de casinos tradicionales no llegan, específicamente, los jóvenes. Facilita una renovación en la cartera de clientes. Además, permite a los casinos operar las 24 horas los 7 días de la semana en un esquema global, consiguiendo una mayor interacción con el público; más juego.
Pensando en el futuro, Chena aseguró que el juego online va a tomar cada vez más participación en detrimento de los negocios físicos. Por su parte, Sarmiento dijo: “En la industria, se ve la relación entre juego online y casinos físicos como ‘el Uber del taxi’”. Además, agregó: “Si nosotros no hacemos el cambio antes que el resto de la industria, probablemente no podamos incorporarnos”.
Confianza en las plataformas
En Uruguay no es nueva la posibilidad de usar medios de pago electrónico para apuestas por lo que –a priori– no parece un problema para la industria del juego online. El negocio no es diferente a lo que los uruguayos ya conocen: los usuarios deben registrarse en el sitio web con un medio de pago para poder jugar, realizar apuestas y para cobrar los premios. “Si el Estado, a través de la reglamentación de casinos online, brinda las garantías al público para usar su medio de pago, no deberían existir inconvenientes al respecto”, dijo Vera. Generar un marco regulatorio en lo tecnológico es sencillo. De hecho, es lo que ocurre en todos los países que tienen el juego online habilitado y, en palabras de Sarmiento: “Lo operan con total tranquilidad”.
Según el senior manager de EY resulta mucho más clara la facturación de los casinos online, porque toda la operativa se encuentra montada en un software específico. Esto, siempre que la plataforma utilizada cumpla con los estándares de calidad internacionales. “Si se implementan controles y procedimientos adecuados de seguridad de la información, y si se realizan auditorías sobre los procesos de gestión de las tecnologías, es posible minimizar los riesgos respecto a la integridad de los datos vinculados con la facturación”, explicó.
Debido a la complejidad que implica el desarrollo de este tipo de tecnologías y a aspectos de seguridad y regulatorios que deben contemplar, no se suelen desarrollar soluciones a medida para cada servicio, sino que se suele apelar a la contratación de licencias de software a proveedores de este tipo de soluciones, que ya cuentan con credenciales, casos de éxito y certificaciones de calidad reconocidas. Luego, se adaptan a cada situación mediante parametrización, personalización y conexión con pasarelas de pagos, que son las que permiten a los jugadores acreditar saldo y debitar los premios.
No obstante, pueden desarrollarse desde cero. Para Sarmiento, Uruguay está preparado con la industria tecnológica para insertarse en el mundo del software de juego online porque el país no solo tiene la capacidad tecnológica, sino el talento para ser pionero en el desarrollo de estas tecnologías de punta.
Tiene que llegar
Que Uruguay quedara por fuera del mercado de juego online implicaría una pérdida para el país y para los privados, porque hay otros países en la región con una regulación establecida y, además, páginas ilegales captando apuestas.
“La aprobación del proyecto sería una muestra de respeto para quienes estamos hace años invirtiendo en la industria de los casinos en Uruguay”, afirmó Chena.
Concluyó: “Si no se aprueba este proyecto de ley, Uruguay tiene que tener otro. Debería haber otra oportunidad para regular el juego online de una forma similar a la ya propuesta”.