Los ataques yihadistas en París y San Bernardino no activaron una ruptura con la cultura de las armas en Estados Unidos. En cambio, lograron que los estadounidenses, decididos a protegerse antes de que se regule más su venta, salgan a comprar más.
La atracción por las armas en EEUU está más fuerte que nunca
Los ataques terroristas incentivan a los estadounidenses a comprarlas